Un hábito higiénico de gran importancia
El lavado de manos es una medida elemental y eficaz para prevenir las enfermedades infecciosas en niños y adultos. Un gesto tan simple, que sólo requiere agua y jabón, salva vidas.Normalmente transportamos en nuestras manos millones de microbios, en su gran mayoría inofensivos. Otros, sin embargo pueden causar enfermedades como resfrío común, gripe, diarrea, hepatitis y algunos tipos de meningitis entre otras.Si nos olvidamos de lavarnos las manos o no lo hacemos adecuadamente podemos diseminar gérmenes a otras personas o auto-contagiarnos cuando nos tocamos los ojos, la boca, la nariz o una lastimadura.Esta práctica fue descubierta por el médico húngaro Ignaz Semmelweis en 1847, quien trabajaba en el hospital general de Viena. Él observó que las parturientas atendidas por parteras, morían menos de fiebre puerperal que aquellas asistidas por médicos y practicantes.Al analizar las diferencias entre las prácticas de uno y otro grupo, encontró que las parteras se lavaban las manos antes de atender a las mujeres. Semmelweis dispuso el lavado de manos obligatorio y demostró el gran impacto de esta simple medida al disminuir ostensiblemente la mortalidad materna.A pesar de este asombroso resultado, fue expulsado del hospital por sus superiores, quienes creían que las enfermedades se transmitían por los miasmas a través del aire.Luego de más de un siglo y medio, el lavado de manos es considerado la piedra fundamental en la prevención de las infecciones hospitalarias como también en el ambiente del hogar y el trabajo.Un poco de agua y jabón pueden salvar muchas vidas. Se trata de un hábito imprescindible para reducir la transmisión de enfermedades infectocontagiosas. Como la gripe A H1N1, que ha retornado en algunos distritos del país, como Capital y las provincias de Buenos Aires y Córdoba, donde las complicaciones de la infección viral ya se llevaron la vida de 13 personas.Todos los 15 de octubre se celebra el "Día Mundial del Lavado de Manos" (Global Handwashing Day), un evento establecido en al año 2008 durante la "Semana Mundial del Agua" en Estocolmo (Suecia).El Fondo de la ONU para la Infancia (UNICEF) se suma todos los años a la campaña en pro de extender la práctica del lavado de manos. Los niños y niñas son especialmente vulnerables a los efectos de la diarrea y de las infecciones respiratorias, enfermedades que se pueden prevenir fácilmente y de forma barata con un poco de agua y jabón.Esas enfermedades causan la muerte de 3,2 millones de infantes cada año y afectan a la salud de millones más, tanto en países en desarrollo como en países industrializados.El lavado de manos con jabón -especialmente en los momentos críticos, es decir después de usar el inodoro y antes de manipular alimentos- es una intervención clave y efectiva que salva vidas.También se recomienda lavarse antes de tocarse la cara, nariz, boca u ojos con las manos, especialmente cuando se estuvo en espacios públicos (escuela, parque, o canchas de deporte).También después de sonarse la nariz, estornudar o toser; antes y después de acompañar a una persona enferma; antes de comer; después de jugar con las mascotas; después de limpiar a un bebé.De lo que se trata es de comprender que las manos son la principal fuente de transmisión de gérmenes. Su lavado con agua y jabón -y llegado el caso mediante el uso de un desinfectantes a base de alcohol- debiera ser un hábito automático que se enseñe principalmente en los hogares.
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