Un juicio fraudulento. Un amor de verdad
A Jesús lo llevaron preso con falsas acusaciones. Ante los líderes religiosos lo acusaban de ir en contra de Moisés y la ley de Dios. Ante el gobernador, de agitar al pueblo en contra del Imperio. Bastó el beso de la traición para identificarlo y llevarlo preso.Por monseñor Jorge Lozano*
Azotes, burlas, insultos, cárcel. La pasión duró varias horas. Soledad. Su madre, unas pocas mujeres y algunos hombres. Uno que pasaba casualmente pos allí, Simón de Cirene, es obligado a cargar por un rato la cruz. Salvo ese momento, soledad. Para caer y para levantarse.Jesús asumió en su cuerpo el sufrimiento de todo ser humano; de tantos hombres y mujeres que atraviesan situaciones de dolor enormes, y muchas veces también sin explicación.Jesús en su pasión se acerca y toca el dolor de toda la humanidad. Asume en su propia carne la vejación, la injusticia, la barbarie, la tortura, el desprecio.¡Tantas preguntas ante la muerte! ¡Ante el sufrimiento y la injusticia!:—¿Dónde está Dios?La respuesta es:—En la cruz.La condena del inocente, la mentira que quiere ocultar la verdad, la violencia contra la paz. La muerte del justo parece dar la razón al sinsentido. ¿Y Dios? ¿Calla? No. Habla por medio de la cruz. Nos dice su amor.Morir de amor. Eso es lo que sucede al Redentor del mundo. Ayer escuchamos que dijo en la última cena: "No hay amor más grande que dar la vida por los amigos". Y así es.Las celebraciones de hoy son muy sobrias. A la tarde en los templos se proclama el relato evangélico de la Pasión, se besa la cruz. Por la noche suele hacerse el Vía Crucis en las calles, rezando con los diversos momentos del camino de Jesús al monte Calvario.Si no podés acercarte a alguna celebración, te invito a tomar una cruz que tengas en casa o una estampita de Jesús, y dale un beso de cariño y gratitud. Porque nos amó hasta dar la vida.Él conoce nuestra vida. Está cerca de todos los que sufren."¡Te adoramos Cristo, y te bendecimos! ¡Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo!" * Obispo de Gualeguaychú y miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social
Azotes, burlas, insultos, cárcel. La pasión duró varias horas. Soledad. Su madre, unas pocas mujeres y algunos hombres. Uno que pasaba casualmente pos allí, Simón de Cirene, es obligado a cargar por un rato la cruz. Salvo ese momento, soledad. Para caer y para levantarse.Jesús asumió en su cuerpo el sufrimiento de todo ser humano; de tantos hombres y mujeres que atraviesan situaciones de dolor enormes, y muchas veces también sin explicación.Jesús en su pasión se acerca y toca el dolor de toda la humanidad. Asume en su propia carne la vejación, la injusticia, la barbarie, la tortura, el desprecio.¡Tantas preguntas ante la muerte! ¡Ante el sufrimiento y la injusticia!:—¿Dónde está Dios?La respuesta es:—En la cruz.La condena del inocente, la mentira que quiere ocultar la verdad, la violencia contra la paz. La muerte del justo parece dar la razón al sinsentido. ¿Y Dios? ¿Calla? No. Habla por medio de la cruz. Nos dice su amor.Morir de amor. Eso es lo que sucede al Redentor del mundo. Ayer escuchamos que dijo en la última cena: "No hay amor más grande que dar la vida por los amigos". Y así es.Las celebraciones de hoy son muy sobrias. A la tarde en los templos se proclama el relato evangélico de la Pasión, se besa la cruz. Por la noche suele hacerse el Vía Crucis en las calles, rezando con los diversos momentos del camino de Jesús al monte Calvario.Si no podés acercarte a alguna celebración, te invito a tomar una cruz que tengas en casa o una estampita de Jesús, y dale un beso de cariño y gratitud. Porque nos amó hasta dar la vida.Él conoce nuestra vida. Está cerca de todos los que sufren."¡Te adoramos Cristo, y te bendecimos! ¡Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo!" * Obispo de Gualeguaychú y miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social
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