Un mensaje con sabor a advertencia
Apenas habían pasado minutos de las 18 del domingo. Todavía no se sabía que menos de 200 votos iban a separar a Martín Piaggio de Javier Melchiori en una elección histórica y ni el más pesimista de los militantes kirchneristas imaginaba una jornada tan dramática y angustiante.Entonces, llegó la primera señal de alerta en la nueva interna del peronismo local. En un pizarrón colgado en una de las paredes del PJ, Guillermo "Pemo" Guastavino dejó, de puño y letra y con su firma como sello, la primera advertencia para el futuro intendente de los gualeguaychuenses: "Si los afiliados me acompañan voy a presidir el PJ departamental en la próxima gestión".No es un mensaje más y no está escrito en un momento cualquiera. Las 15 palabras pensadas y elegidas por Guastavino -cuando todavía no se había escrutado el primer voto y los resultados de los comicios eran un misterio- alcanzaron para alterar el avispero y dejar en claro que, al menos para algunos, esta vez no se respetaría la tradición que marca que el Intendente es al mismo tiempo el jefe partidario - la actual conducción está en manos de Juan José Bahillo -.Fuentes cercanas a Martín Piaggio aseguraron que el mensaje sorprendió a militantes y periodistas y "causó un fuerte malestar dentro de la militancia piaggista" al tiempo que inflaban el pecho para asegurar que "Martín ganó pese a los palos que le pusieron desde el ´viejo pejota´, ahora nace una nueva etapa".Que Martín Piaggio haya sido el único ganador del oficialismo en Gualeguaychú es un dato imposible de soslayar. Tanto Daniel Scioli como Gustavo Bordet en los cargos ejecutivos, y Juan José Bahillo y Germán Grané -atados a la suerte de los anteriores- en los legislativos, perdieron la elección en Gualeguaychú donde dos años atrás el propio Guastavino corrió la misma suerte cuando fue derrotado a manos de Alfredo De Ángeli.Si bien Piaggio no es un hombre nuevo en la política -estuvo ocho años al frente de Salud en la gestión Bahillo-, enfrentó por primera vez las urnas y salió airoso de una dificilísima elección en la que el Frente para la Victoria perdió en 9 de los 17 municipios que son cabecera de los departamentos de la provincia.Si al espaldarazo electoral que le dio haber conseguido la intendencia en medio de la derrota general del Frente para la victoria en Gualeguaychú, le sumamos el haber sido el elegido en una interna que no llegó a ser pero en la que hasta le sugirieron que "se baje" y la firmeza en las negociaciones del armado político en las que Piaggio sólo cedió dos lugares en la lista de concejales -una banca la ocupará Guillermina Guastavino y la otra Pablo del Monte-, podemos suponer que el futuro intendente de la ciudad no vendrá solamente a ocupar ese cargo, sino a disputar la actual conducción del PJ local.Junto con los temas propios de la gestión que deberá afrontar -la cuestión habitacional, el banco de tierras, el turismo y la seguridad- Piaggio parece tener por delante un desafío no menor: manejar la convivencia con algunos hombres fuertes y que aún tienen mucho peso dentro de su propio espacio.La primera de las batallas tiene fecha de inicio: el 11 de diciembre. La segunda, paradójicamente, ya comenzó.
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