Un período se está cerrando
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La actualidad ha tomado un ritmo vertiginoso. No es para menos, pues el domingo definiremos nuestro futuro. A los candidatos se les reclaman definiciones. Cualquiera sea el resultado, llega a su fin el ciclo K. Mario Alarcón Muñiz Si el ballotage fuese hoy, nos salvaríamos de la loca semana que se viene. Pero como es imposible borrar el calendario, resignémonos y afrontemos la situación con el mejor ánimo.Te puede interesar: Macri lanzó un spot en el que les habla a los votantes de ScioliConvengamos que la actualidad no ayuda. Puede suceder que el debate mayor, anunciado para esta noche entre los dos postulantes de la segunda vuelta, aporte algo de luz para decidir el próximo domingo a conciencia y con el compromiso que el presente demanda. Es de esperar que así sea. Mientras tanto, admitamos que los argentinos merecemos un poco más de lo que hasta hoy nos están ofreciendo los candidatos. Quizá esta noche se aclaren algunas cosas.Lo más curioso es la mutación que delata Daniel Scioli. Desde hace tres semanas, a partir de la primera vuelta, se lo ve empeñado en alejarse de la Presidenta, de Aníbal Fernández y de La Cámpora. Lo hace cautelosamente, hasta con cierto disimulo, pero cada día intenta un paso más de distancia. Es común que los políticos le esquiven -y con razón- a los piantavotos. Este es un caso.Claro que no ha podido evitar las invitaciones de Cristina a compartir palcos oficiales y le resulta imposible desprenderse del candidato a vice, Carlos Zannini, el collar K que le pesa en el cuello. Estas ambigüedades le perjudican al aspirante a comandar el país, porque plantean dudas acerca de sus conductas futuras en caso de ser electo. Disfrazado de SolapaLos diseñadores de la campaña de Scioli se han encargado de baratear a su candidato. No se conocen propuestas, fuera de algunas frases de campaña y los 20.000 millones de dólares que conseguirá de los chinos, proyecto que sólo puede convencer a los desmemoriados, porque ya lo anunció Néstor K hace ocho años (eran 25.000 millones) y jamás apareció un solo mango. Otra idea, como la del 82% para jubilados, se la copió a Sergio Massa después del 25 de octubre.En la última semana Scioli se ha disfrazado de Solapa, el duende entrerriano que asusta a los gurises a la siesta. "¡Cuidado que viene Macri!", es la consigna Entonces, en lugar de hablar de sus planes de gobierno, el candidato oficialista gasta el tiempo en meter miedo. Si elegimos a Macri pagaremos 3.000 pesos el kilo de asado, cerrarán las escuelas y las fábricas, no habrá luz ni trabajo, gobernará para los platudos y el que se queje irá al cepo. Hitler y Videla nos parecerán piadosos frailes capuchinos ante esta reencarnación de Mandinga.Por su parte Mauricio Macri se presenta mucho más discreto, pero tampoco aclara demasiado acerca del futuro."Pobreza cero" es una aspiración compartida. Convendría explicar cómo se la alcanza. El objetivo supone planes de industrialización para que todos trabajen, a partir de generar inversiones, recuperar la energía y producir petróleo y gas. ¿De qué manera se los impulsará? Es necesario saberlo.Hasta ahora, la discusión central gira equivocadamente en torno del cepo cambiario. Se trata de la moneda, es decir de un instrumento, no del fondo de la cuestión. Antes de levantar el edificio nos peleamos por la pala. Un ciclo terminado Mientras tanto, otros asuntos importantes pasan de largo. La inflación, la paralización de la economía tras cuatro años de estancamiento, el descenso de la producción en términos globales, el retroceso de las exportaciones al menor volumen desde 2000, la disminución de las reservas al punto de caer al mínimo de los últimos 12 años, el narcotráfico, la inseguridad, la corrupción, no son entretenimientos dialécticos. Son problemas presentes en la vida del país, afectan a casi todos los argentinos y no se resolverán en 24 horas.Scioli no los reconoce o los acepta moderadamente como asuntos pasajeros. Macri los menciona en sus críticas de la situación actual, pero no indica el camino que piensa seguir para superarlos.En esa línea los provincianos necesitamos saber qué piensan los candidatos acerca de la coparticipación federal. No es un asunto menor. La ley nacional 23.548, de 1988, establece la distribución del 54% de los impuestos nacionales a las provincias. En el presente, desde hace varios años, los estados provinciales apenas alcanzan a percibir un 26%. Los gobernadores, calladitos la boca. Ahora los candidatos tienen la palabra. Además deberán comprometerse a cumplir el art.75 de la Constitución Nacional de 1994, en cuanto dispone que "antes de finalizar 1996" deberá sancionarse un nuevo régimen de coparticipación federal. Dentro de pocos días la omisión cumplirá 19 años.De lo que no cabe duda es de la terminación de un ciclo. En 12 años hubo tiempo suficiente para superar los más serios problemas argentinos. Y estamos como al principio del período. O peor. Es difícil de entender por qué razones 12 años después y con una enorme mayoría oficialista -por momentos con un gran superávit comercial-, sigamos afectados por la pobreza, la desocupación, las carencias para atender debidamente la salud pública y la falta de viviendas dignas para los sectores más vulnerables, entre otras necesidades imperiosas de la actualidad.El cerco se está cerrando. Después de 12 años y cualquiera sea el resultado del domingo, los K comienzan a entrar en el recuerdo.Alguna vez en esta columna hemos mencionado a Japón a propósito del período que concluye. En 1945 quedó en cenizas. Doce años después nos vendía grupos electrógenos para nuestras usinas térmicas. Las comparaciones son libres.
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