Un plan para saber cómo es el cerebro
El gobierno norteamericano acaba de anunciar una iniciativa gubernamental para investigar el cerebro humano. Aunque el proyecto está animado por un interés médico, la posibilidad de descifrar el código neuronal tiene un significado mucho más trascendente.La administración Obama ha catalogado el proyecto como "un gran desafío de este siglo XXI", y los entusiastas lo asimilan a la reacción que tuvo Estados Unidos a favor de la ciencia y la tecnología, allá por los años 50, ante los avances del satélite ruso Spuntnik."Mapa de la actividad del cerebro". Así se bautizó este programa investigativo que se pondrá en marcha el año que viene, con una inversión de 300 millones de dólares anuales, en el que intervendrán funcionarios y científicos norteamericanos.El propósito perseguido, al menos formalmente, es comprender el funcionamiento cerebral para mejorar la detección precoz, el diagnóstico, tratamiento y rehabilitación de problemas neurológicos y psiquiátricos.Muchos de esos males se convertirán en epidemia, como la depresión, la ansiedad, y el Alzheimer. También aparecen el Parkinson, la epilepsia y las lesiones cerebrales traumáticas.Sin embargo, invertir para estudiar el cerebro tiene implicancias que van más allá de la medicina. Como ha reconocido Facundo Manes, director del Instituto de Neurología Cognitiva (INECO) y del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro.Las neurociencias surgieron para explicar enigmas que por miles de años el hombre se ha planteado, como el origen del pensamiento, la conciencia, las interacciones sociales, la creatividad, la percepción, el libre albedrío y la emoción.Es decir, detrás de la intención de descifrar el código neuronal, que según Manes aparece como la "estructura más compleja del universo", subyace el interés por develar el enigma humano en general.Si es cierta la hipótesis de que el cerebro dicta nuestra actividad mental -"desde procesos inconcientes, pasando por respirar, hasta los pensamientos filosóficos más elaborados"- se comprende el alcance antropológico de la investigación en curso.A la ciencia, como instrumento cognoscitivo, siempre le ha animado el deseo de resolver los problemas humanos y sociales, mediante la comprensión exhaustiva del comportamiento del hombre.La neurociencia postula, justamente, que el origen de la conducta tiene mucho que ver con el sistema nervioso y con cómo interaccionan los diferentes elementos del cerebro.Por tanto, sabiendo más sobre el cerebro se sabe más sobre cómo actúan las personas. La afirmación tiene implicancias éticas, ¿para qué se querría conocer más la conducta humana, a partir del desciframiento cerebral? ¿Acaso para su mayor control sociopolítico?Como sea, todavía no hay una teoría general del cerebro como no la hay de la mente humana. Esta irresolución hace que todavía se discuta sobre cómo es en realidad la relación entre la mente y el cuerpo.Abundan los ejemplos de acontecimientos mentales que dan lugar a los físicos, y viceversa. Un clavo en el pie me produce dolor, en tanto que el deseo de beber lleva a mi mano a levantar el vaso.¿Pero esos son fenómenos idénticos? ¿Los hechos psíquicos o mentales son también físicos, o son de índole inmaterial? La neurociencia quiere probar más bien que los estados mentales son causados por estados cerebrales, llegando a la conclusión de que todo es físico.Por tanto cree que el día que se comprendan las neuronas la conciencia dejará de ser un enigma.
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios

