Un pontificado que trasciende lo católico
La figura de Jorge Bergoglio está concitando una ola de simpatía no sólo entre los feligreses católicos. Sectores históricamente enfrentados con la Iglesia, como la masonería, han saludado su llegada al papado, en tanto hay entusiasmo en las otras religiones."La Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones, institución enraizada con nuestra patria desde 1857, saluda la designación del compatriota cardenal Jorge Bergoglio como papa Francisco".Eso dice una declaración reciente de la entidad, firmada por el gran maestre, Angel Clavero. Y agrega: "Hombre de vida austera y consagrada a sus devociones, la designación del nuevo pontífice supone un alto reconocimiento para la Argentina".Además se aclara que "en la masonería argentina, sustentada en los principios de la tolerancia, el respeto profundo a las convicciones íntimas, la libertad, la igualdad y la fraternidad, militan hermanos que profesan o adhieren a la religión católica, junto a otros que pertenecen a otros credos, son agnósticos o carecen de fe".En tanto, el papa Francisco se muestra como un líder dedicado a tender puentes con otras creencias. Según Evangelina Himitian, que acaba de escribir un libro sobre el prelado argentino, éste está "convencido de que todas las creencias tienen un punto en el que se conectan", y la clave consiste en avanzar en la unidad en torno a esos puntos.Ya como cardenal de Buenos Aires, Bergoglio hizo del llamado "diálogo interreligioso" una de sus obsesiones pastorales, como resultado de lo cual estableció estrechas relaciones de amistad con rabinos, pastores y líderes musulmanes, entre otros.Respecto del pueblo judío ha tenido siempre definiciones terminantes, al señalar por ejemplo que no se puede ser antisemita y cristiano a la vez. Y más significativo aún: para ser un buen católico, antes hay que ser un buen judío.Al recibir hace poco en el Vaticano a representantes de distintos credos -no sólo cristianos, sino judíos, musulmanes y budistas, entre otros- el papa Francisco hizo un apasionado discurso a favor del diálogo interreligioso."La Iglesia es conciente de la importancia que tiene la promoción de la amistad y el respeto entre hombres y mujeres de diferentes tradiciones religiosas -dijo-. Y podemos hacer mucho por el bien de los que son más pobres, de los más débiles, de los que sufren, para promover la justicia, para promover la reconciliación, para construir la paz".En tanto, quien ha saludado con entusiasmo la llegada de Bergoglio al papado ha sido Leonardo Boff, uno de los principales referentes de la Teología de la Liberación, una expresión del progresismo religioso en América Latina, la cual fue condenada en su momento por Joseph Ratzinger cuando dirigía la Congregación para la Doctrina de la Fe.El papa Francisco es un "pastor cercano al pueblo, que no viene como profesor para dictar doctrinas, sino para animar la fe", le confió este franciscano del sur del Brasil, quien dejó los hábitos, al periodista de La Nación Mariano de Vedia.En la entrevista Boff da a entender que hasta ahora en la curia romana había más política clerical, inspirada en posiciones intelectuales, que testimonios de fe. Los teólogos-políticos, así, lanzaban persecuciones a sus oponentes doctrinales."A Francisco le interesan no tanto las doctrinas, sino las personas", declaró el brasileño. "Será claramente un pastor. Y dejará a los teólogos hacer teología. La competencia del Papa es testimoniar la fe y la esperanza", refirió.
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