Una civilización que persiste en el petróleo
La inestabilidad social y política en Medio Oriente ha vuelto a colocar en el centro de la especulación mundial el valor del crudo. ¿Qué podría pasar si el precio se dispara?Es lógico que una civilización cuya vida y economía están basadas en esta fuente de energía, se conmueva ante circunstancias que ponen en peligro su provisión.El mundo árabe es el principal reservorio de combustibles fósiles. Y de hecho el Occidente industrial no podría funcionar sin este recurso. La geopolítica de la región gira, entonces, alrededor del "oro negro".Las revueltas populares que ponen en jaque a gobiernos autocráticos de la región marcan el fin de un diseño de poder que viene de la época de la Guerra Fría.Un diseño que, más allá de los recelos anti-occidentales, garantizaba el flujo de combustible a la maquinaria económica de Estados Unidos y de Europa. La nueva situación creada en Medio Oriente, genera incertidumbre sobre el futuro.No hace mucho el derrame de la plataforma Deepwater Horizon, uno de los peores desastres ecológicos de la historia de los Estados Unidos, volvió a recordar no sólo el peligro ambiental de la industria del petróleo.Sino la magnitud de la dependencia del modelo de progreso y desarrollo con los combustibles fósiles. A propósito, ¿cuánto tiempo durarán las reservas de petróleo?Es conocida la hipótesis de que la nuestra es una civilización basada en una fuente de energía que se está agotando. "El fin del petróleo" ha sido un tópico mundial.Se diría que una generación creció sabiendo que la industria de los combustibles fósiles está agotando sus propias bases. Frente a lo cual, surge la pregunta: ¿tendrán los gobiernos y las compañías energéticas del mundo un plan para garantizar un cambio gradual a un nuevo combustible?¿Hay un interés real de los poderes mundiales por lograr esta transición? ¿O se especula con continuar con esta dependencia energética y con los réditos que puede producir la mayor escasez?Algunos hablan de la tremenda adicción al petróleo que sufre la actual sociedad. Y no es para menos. Producimos nuestros alimentos con ayuda de fertilizantes y pesticidas petroquímicos.Nuestros plásticos, nuestros productos farmacéuticos y nuestra ropa derivan, en su mayoría, del petróleo. Transporte, energía, calor, electricidad y luz también dependen de ese combustible.El problema es que el petróleo no es eterno. El sociólogo Ulrico Beck recuerda que Max Weber previó el fin del capitalismo fundado en el petróleo al hablar de una época en la cual "se quema el último quintal de combustible fósil".Después está la crisis ambiental asociada a esta matriz energética. Aquí lo importante es la capacidad de absorción y dilución de este combustible en la naturaleza, el límite de su transmutación y disposición hacia la atmósfera en forma de dióxido de carbono (efecto invernadero).La "despetrolización" de la economía aparece como un imperativo ante los riesgos catastróficos del "cambio climático". ¿Existe algún recurso alternativo a los recursos fósiles, que a la vez no ensucie el planeta?Están quienes piensan que la única posibilidad son los recursos naturales. "Hay que pedir energías renovables en todos lados", ha dicho Woodrow Clarck, premio Nobel de la Paz y especialista de la Universidad de California en "economía del cambio climático".Argentina tiene un enorme potencial para desarrollar energías renovables como las que surgen del viento, los mares, la tierra y el sol, pero avanza demasiado lento.El 90 % de la matriz energética argentina es petróleo y gas; el resto, hidroelectricidad y energía nuclear.
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