Una creación rechazada por el gobierno de turno
Un día como hoy, pero hace doscientos años, Manuel Belgrano izó por primera vez la bandera celeste y blanca. Pero su acción fue desaprobada por el Primer Triunvirato."Siendo preciso enarbolar bandera, y no teniéndola, la mandé hacer blanca y celeste, conforme a los colores de la escarapela nacional; espero que sea de la aprobación de V.E.", escribió Belgrano al gobierno de entonces.Fue el mismo día que enarboló el pabellón nacional, el 27 de febrero de 1812 a orillas del Río Paraná. La premura del jefe militar obedecía a que en aquel momento la Revolución de Mayo peligraba.Las tropas patriotas habían sufrido derrotas importantes en Paraguay y en el norte, en tanto que el río de la Plata seguía bajo el control de los barcos realistas. Belgrano buscó con ese acto retemplar el espíritu de sus soldados.Días antes, había logrado del Triunvirato la autorización para usar la escarapela celeste y blanca. Como él dijo, "para que no se equivoque con la de nuestros enemigos, y no haya ocasiones que puedan sernos de perjuicio, y como por otra parte observo que hay cuerpos del Ejército que llevan diferentes, de modo que casi sea una señal de división cuyas sombras, si es posible deben alejarse".Pero la autorización de una bandera era cosa muy distinta. Suponía un acto de independencia que el gobierno de Buenos Aires no estaba dispuesto a asumir, en aquel contexto político.La escarapela podía entenderse como una necesaria identificación para las tropas, pero no así una bandera que reemplazara a la del rey. De ahí que, el Triunvirato, decidió oponerse a la creación de Belgrano, al cual amonestó severamente por su acción.La respuesta del gobierno no llegó a manos del general, ya que para entonces se encontraba al frente del Ejército del Norte. Como ministro de Guerra, Bernardino Rivadavia, habla de un "asunto grave".Y aconseja a Belgrano: "Haga pasar como un rasgo de entusiasmo el suceso de la bandera blanca y celeste enarbolada, ocultándola disimuladamente y subrogándola con la que se le envía".Al respecto, el gobierno de Buenos Aires le envió la bandera Española, que era la que se estaba usando. Los gobernantes de turno, al parecer, no querían exponerse al castigo de ser ejecutados por "lesa majestad", si fracasaba la revolución.Además, no se quería romper con Fernando VII por advertencia expresa de Gran Bretaña a través de su representante diplomático, Lord Strangford, quien entendía que la exhibición de otro pabellón que no fuera el español era una declaración abierta de independencia.Ignorante del revuelo causado, y del rechazo del Triunvirato, Belgrano había marchado junto a sus tropas y bandera rumbo a Jujuy, para hacerse cargo del Ejército del Norte, el cual estaba desmoralizado después de una serie de derrotas sufridas.Para animar a éstas decaídas fuerzas, el 25 de Mayo de 1812, el jefe patriota nuevamente hizo que las tropas juraran la bandera cerca de Jujuy sobre el río Juramento.En la ocasión Belgrano arengó a sus soldados diciendo: "Ea, pues, soldados de la Patria, no olvidéis jamás que nuestra obra es de Dios, que él nos ha concedido esta bandera, que no hay una sola cosa que no nos empeñe a mantenerla con el honor y decoro que le corresponde".Luego de este acto, recién el jefe patriota se entera que el Triunvirato rechazaba su conducta. De hecho el gobierno le vuelve a escribir por segunda vez, recriminándole su insistencia con respecto a la bandera.El pabellón celeste y blanco fue adoptado, finalmente, en forma oficial en 1816 por el Congreso de Tucumán.
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ÉSTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios

