Una economía de lo suficiente, ¿es posible?
El físico y experto en cambio climático Pablo Canziani dejó aquí una conclusión inquietante: a menos que cambie el patrón de consumo vigente, la crisis ecológica global se agravará irremediablemente.Canziani es doctor en Ciencias Físicas y se desempeña como investigador del Conicet y director del Equipo Interdisciplinario de Estudio de Procesos Atmosféricos en el Cambio Global de la Universidad Católica Argentina (UCA).Invitado por el Instituto de Profesorado 'Sedes Sapientiae' y el Instituto Superior de Formación Docente 'María Inés Elizalde' (IES), el especialista presentó en la ciudad, el pasado 2 de octubre, el libro de su autoría "¿Cambio global? La humanidad ante la creación".En su exposición, teorizó que la Tierra "es la única casa que tenemos", al señalar que la aparición de la vida en ella lo hace un planeta exclusivo, y el hombre como especie es emergente de esta cadena de vida.La humanidad apareció en el último tramo del proceso evolutivo vital, junto con las plantas y animales. Pero el "homo sapiens" pronto perdió su sentido de pertenencia con el sistema biótico.Se trata de una deficiente adaptación que hoy se observa en el fenómeno del cambio climático y en el colapso de varios ecosistemas. El modo de vida que adoptó el hombre, lo ha hecho caer en un extrañamiento respecto de su propio hábitat.Al historiar la conducta ecológica humana, el científico afirmó que con el industrialismo el hombre vio a la naturaleza como algo infinitamente explotable. Esta concepción alimentó la creencia en una expansión ilimitada de la economía."Cuando Adam Smith teorizó sobre el modelo neoclásico había poca población y el consumo era bajo. Se creía, por tanto, en el crecimiento infinito", recordó.Pero tras dos siglos y medio de industrialismo hoy tenemos crisis ecológica en un contexto donde los recursos se revelan finitos.La encrucijada actual se ve en el hecho, sostuvo, de que el consumo humano, globalmente considerado, es superior a la capacidad de la naturaleza para renovar sus recursos.Este débito ecológico se refleja en reducción de bosques, pérdida de la biodiversidad, colapso de los recursos de pesca, escasez de alimentos, disminución de la productividad del suelo y acumulación de gas carbónico en la atmósfera."Para el año 2050 se estima que, si no se modifican los patrones de producción y de consumo, vamos a necesitar dos planetas Tierra por año", alertó el físico, para quien la humanidad está obligada a cambiar el uso que le da al planeta, so pena de quedarse sin hábitat.Canziani señaló que el ser humano es también la biosfera, en el sentido de que no le está permitido montar una civilización que desconozca su conexión orgánica con el cosmos.En este sentido bregó por un modelo alternativo que incluya al planeta y sus suelos, aire, agua plantas y animales, y demás seres que representen la diversidad biológica. ¿Qué orientación deberá tener ese cambio de paradigma?"Necesitamos una nueva cultura de la sobriedad o austeridad. Tenemos que ir hacia una economía de lo suficiente. Aprender a detectar lo que realmente necesitamos", respondió el científico.Es decir, si el estilo de vida consumista está detrás de la actual crisis socioambiental, entonces urge reemplazarlo por un modelo donde el deseo de bienes se ajuste a lo necesario.Ése es el razonamiento de Canziani. La pregunta que queda flotando es: ¿qué cosas tienen que pasar para que se produzca un viraje de esa magnitud, que a priori aparece utópico?
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