Una escuela desarrolló un innovador proyecto para usar la Inteligencia Artificial en el aula
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La llegada de esta tecnología obligó a los educadores a repensar los métodos y objetivos de enseñanza para que las nuevas generaciones aprendan a utilizarla críticamente. En el Instituto Sagrado Corazón pusieron en práctica una iniciativa que logró reconfigurar la forma en que los estudiantes aplican la IA en la realización de sus tareas escolares.
No caben dudas de que la irrupción de la Inteligencia Artificial (IA), con su crecimiento a pasos agigantados, sacudió por completo los modos de cómo nos relacionamos con la información y el conocimiento, tanto en el ámbito laboral como en el educativo. Para los colegios y universidades esto conlleva el enorme desafío de adaptar las formas tradicionales de incorporar saberes y resolver problemas.
En este contexto, las clásicas tareas y evaluaciones escolares dejan de tener sentido si los alumnos pueden realizarlas con ayuda de la IA. Esto hace que docentes y pedagogos se vean en la obligación de pensar cómo incorporar esta tecnología (en constante y vertiginoso desarrollo) en pos de que los estudiantes puedan no sólo sacarle provecho en su formación sino, sobre todo, aprender a utilizarla críticamente y sin dejar de estimular capacidades cognitivas fundamentales en su desarrollo.
Para conocer el panorama que se observa en Gualeguaychú en esta materia, Ahora ElDía conversó con María Leonor Rodríguez, vicerrectora del Instituto Sagrado Corazón, profesora en el nivel superior y académica abocada al vínculo entre tecnología y educación.
En primer lugar, Rodríguez planteó que muchos docentes que aún están en actividad, no tuvieron en su formación como profesionales el aprendizaje de este tipo de tecnología, porque no existía la IA.
“Cuando por fin nos adaptamos a incorporar la tecnología en el aula, a hacer presentaciones y usar herramientas virtuales, de un momento para otro, vino la IA y volvieron a romperse todos los esquemas. Y en ese sentido, hay quienes pueden posicionarse mejor ante este dinamismo total de innovación y otros que se resisten muchísimo más”, describió.
Y agregó: “A esto se le suma la desidia que estamos viviendo en Educación, con el hecho de que las políticas públicas no se han ido actualizando con la misma intensidad que el mundo actual. Esto nos hace ir siempre corriendo detrás. En mi opinión, la formación docente necesita una gran reforma, ya que no tiene un horizonte marcado, por lo que la incorporación de la tecnología queda muy a la impronta de cada uno. Faltan políticas públicas que encaminen y encuadren nuestras prácticas. Además, hoy lo económico, lo social y lo vulnerable de nuestro trabajo hace que haya muchísimo menos interés”.
Yendo al panorama local, que no deja de depender de decisiones a nivel provincial y nacional, la docente consideró que aún queda muchísimo por hacer. “En Gualeguaychú estamos bastante atrás con este tema. No hay formaciones que vengan a nivel generalizado. Cuando hablo de políticas públicas me refiero a capacitaciones a través de Infod (Instituto Nacional de Formación Docente), que era uno de los organismos que más capacitaciones docentes daba. Y también a aquellas capacitaciones que venían desde el Consejo General de Educación a través de la plataforma Atamá, que el año pasado brindó solo una formación de IA. Este año para esa misma capacitación, sólo se abrió una cohorte, que no era obligatoria. A los docentes lo que más los mueve por lo general son los planes de alfabetización. Hoy en la provincia estos están más abocados a Matemáticas y Lengua en educación primaria y secundaria, pero no a las tecnologías o al pensamiento crítico. Hay un gran camino para trabajar en esa línea, hay que tratar de incentivar muchísimo más a través de políticas públicas”, opinó.
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Según la docente, mucho depende de la impronta que cada colegio por cuenta propia decida tener a la hora de incorporar y adaptarse a la IA. Por supuesto, no todas las escuelas cuentan con la autonomía ni los recursos para encarar cambios de este tipo. En el caso del Instituto Sagrado Corazón, Rodríguez contó que, al ser una escuela privada tienen cierta autonomía con respecto a su proyecto educativo.
“Basados en nuestras Pruebas Aprender tomamos decisiones pedagógicas que acompañen la trayectoria de los chicos. Uno de los proyectos que incorporamos va por el lado de la neurociencia, une la rama de la lectoescritura y la comprensión con lo lógico-matemático y el pensamiento computacional, que está más ligado a la alfabetización digital. Implementamos este proyecto interdisciplinario a través de dos etapas: una en la que los docentes se forman en la neurociencia aplicada a la educación, y la otra es su desarrollo en las aulas. Todos los profesores, del área que sea, tienen que dar las dos cosas. Es decir, el profesor de Lengua no solo se va a centrar en la lectura sino que también se va a centrar en el pensamiento crítico y en lo lógico-matemático, un pensamiento reflexivo, más sistemático y abstracto y asociado al pensamiento del desarrollo computacional. Está demostrado que ejercitar el pensamiento lógico-matemático y el pensamiento computacional fomenta un pensamiento crítico fundamentado. Entonces, a través de asociar la lectura y la comprensión con el pensamiento crítico y la fundamentación, estamos logrando potenciar en los chicos la colaboración y la comprensión. Con esto hemos tenido muy buenos resultados. Veníamos muy bien posicionados en las pruebas Aprender de Lengua y un poco más bajos en las pruebas de Matemáticas, y en sólo dos años que llevamos adelante este proyecto hemos aumentado en el desarrollo matemático. Priorizamos apoyar y capacitar a nuestros docentes para que eso se traduzca en una mejor calidad de educación para nuestros alumnos”, explicó.
Y aclaró: "Desde Nación y Provincia, en este último período de gobierno, no ha habido ninguna iniciativa que atienda a las problemáticas de educación, más allá de los recortes que se han generado o la discontinuidad de proyectos u organismos que sí estaban dando respuestas, aunque tampoco todas. A nivel provincial sí hubo algunos cursos relacionados con temas actuales, como la inclusión de la Inteligencia Artificial (IA) en el aula. Sin embargo, ante esta carencia general, nosotros como institución tomamos la decisión el año pasado de incorporar nuestro propio proyecto”.
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Yendo a los detalles de su proyecto, Rodríguez explicó: “Esta iniciativa surgió porque la rectora del colegio y yo estábamos cursando una maestría y una licenciatura en gestión y políticas educativas. Así, diseñamos un proyecto conjunto de formación docente enfocado especialmente en IA y en innovación pedagógica mediada por tecnología. Fue un proyecto anual que salió muy bien, donde trabajamos básicamente la incorporación de la IA para desarrollar un nivel académico basado en el pensamiento crítico, reflexivo y autónomo. Le enseñamos a los docentes cómo estructurar un buen prompt y qué elementos esenciales debe tener para que el conocimiento sea producido por los chicos y no por la inteligencia artificial. Los profesores tenían muchísimas dudas, por lo que el objetivo fue acercarlos a la herramienta y hacerles entender que la IA generativa produce conocimiento en base a lo que nosotros le pedimos. A veces puede dar la sensación de que "piensa" su propia respuesta, pero no hay que perder de vista que es un algoritmo; está diseñada y programada para responder a nuestras necesidades a partir de una base de datos nutrida con información de los usuarios”.
En ese sentido, amplió: “Uno de los puntos que trabajamos con los docentes fue: ¿qué debemos tener en cuenta para que una tarea no sea simplemente resuelta por la IA? La crítica frecuente del docente suele ser que cualquier ficha hoy la responde ChatGPT. Entonces, la pregunta que nos hicimos fue por qué seguimos insistiendo con guías de preguntas tradicionales que una IA puede resolver fácilmente. En el taller propusimos pensar nuevas preguntas o, a la inversa, realizar lecturas críticas de textos académicos donde sean los alumnos quienes deban formular los interrogantes”.
Y remarcó: “Tenemos que entender que hoy en día, a diferencia de la época del auge de la Sociedad de la Información, lo importante del contenido y el aprendizaje ya no reside solo en la acumulación de datos, sino en las competencias y habilidades. Le tengo que enseñar a mis estudiantes a ser críticos, reflexivos, a que puedan generar controversias y disrupciones, y eso se logra a través de la pregunta, volviendo un poco a la esencia del método científico”.
“La IA es una herramienta que se maneja a través del prompt. Si quiero resolver algo o pedir un resumen, la clave está en qué le pregunto y dónde pongo el foco. Identificar cuáles son las ideas principales de un texto no es una pregunta que yo le deba hacer a la IA, sino una respuesta que yo tengo que elaborar. Les enseñamos a redactar prompts asumiendo un rol, teniendo en claro qué se le va a pedir y cuál es el objetivo de aprendizaje (ya sea un resumen o generar preguntas), entendiendo que el trabajo con estas herramientas no debe limitarse a la dinámica básica de pregunta y respuesta”, explicó la docente.
Y concluyó resaltando los buenos resultados que dio su iniciativa: “Los profesores llegaron a hacer evaluaciones y presentaciones con IA, y quienes empezaron con el taller continuaron aplicándolo y fueron replicadores para otros colegas. Por su parte, los chicos empezaron a manejar de otra manera con ChatGPT y otras inteligencias artificiales, ya que también les enseñamos a usar NotebookLM. Además, hicimos un proyecto articulado con el Instituto Sedes Sapientiae, donde estudiantes de la carrera de Informática se acercaron al colegio y trabajaron con nuestros alumnos y exalumnos dándoles pautas sobre IA. Desde la docencia, también les acercamos herramientas como Claude, Gemini y motores de generación de imágenes, y los docentes aprendieron, entre otras cosas, a automatizar sus evaluaciones”.

