Una esperanza y muchos compromisos
Los cristianos somos gente con esperanza. Aun en medio de dificultades serias, levantamos los ojos al cielo, buscamos a Dios en nuestro corazón, rezamos. Nos confiamos a Dios que es Padre. No estamos todo el tiempo con actitud quejosa, derrotista. No repetimos "dale que dale" insistiendo en que todo está mal y va a estar peor.Monseñor Jorge Lozano* EspecialCada momento de la historia puede ser una oportunidad para crecer, cambiar, mejorar. Pero este cambio no se dará de modo automático. Requiere compromiso y participación. Trabajo y convicción. ¿De quiénes? De todos los que vivimos en este País. No alcanza con ser "habitantes" de este suelo. Es necesario también ser "ciudadanos", colaborar en lo que hace al bien común.Tenemos lo necesario para crecer y desarrollarnos de modo integral. Dios nos creó a su imagen y semejanza y nos confió el cuidado de la creación para todos. Nos creó con inteligencia, voluntad, creatividad. Anhelos de justicia, libertad, belleza palpitan en nuestro corazón. Y esos anhelos también son suscitados por el Espíritu Santo.Hemos de cuidarnos mucho del egoísmo, la avaricia, que profundizan las desigualdades y nos ponen en riesgo de fragmentación social. A veces se escucha decir que el tejido social está "desgastado", que no soporta mucho esfuerzo. Así, muchos hermanos nuestros viven a la intemperie, con una fuerte experiencia de desamparo tanto física como socio-afectiva. Una de las claves para recomponer estas asimetrías la encontramos en el fortalecimiento de los vínculos que nos unen como familia, en el barrio, la patria. Cuanto más fuertes sean los lazos que nos unen, más capaces seremos de brindar cobijo y amparo.Tenemos valores que nos unen. El aprecio por el trabajo, la búsqueda de la verdad, la honestidad; la familia, el cuidado por los más débiles...La democracia se apoya sobre esos valores y se fortalece con el respeto a la Constitución Nacional y las leyes. La construcción democrática de una sociedad está basada siempre en reconocernos ciudadanos activos que buscamos en conjunto el bienestar para todos.El compromiso colectivo para "sacar el país adelante" es imprescindible. Cada uno en su propio lugar es muy valioso e importante. Y fundamentalmente, creativo: la imaginación a la hora de encontrar posibilidades y alternativas, caminos de diálogo, nuevos escenarios, es la condición humana que nos regala Dios ante las adversidades más inesperadas.No nos quedemos con los brazos cruzados. Asumamos que muchos están esperando nuestro compromiso. Manos a la obra.Y hablando de compromisos, un especial abrazo para los periodistas que mañana festejan su día: que nunca pierdan ese compromiso apasionado por encontrar y relatar siempre la verdad. * Obispo Diocesano de Gualeguaychú y miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social
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