Una joya para cuidar
Estamos pasando un invierno complicado: desencuentros políticos, crisis económica, inseguridad, gripe "A" y sus consecuencias: vidas, temor generalizado, caía de la actividad, desocupación. Son problemas que nos aquejan a diario.Sin embargo, no debemos dejar que el árbol nos impida ver el bosque; no olvidar otras realidades de Gualeguaychú, que a lo largo de los años nos han dado satisfacciones, jornadas gratificantes y un justo prestigio a lo largo de los años.Una de ellas es el Desfile de Carrozas Estudiantiles que se acerca al medio siglo de existencia. Es natural que problemas como los apuntados -más apremiantes- nos ocupen momentáneamente posponiendo esta otra realidad. Pero si no ordenamos nuestros pensamientos, preocupaciones y acciones, podríamos encontrarnos con que en octubre habremos superado algunos de los problemas acuciantes, como el de la salud, y no le hemos dedicado como comunidad a las carrozas, la atención que merecen.En medio siglo, el Desfile de Carrozas Estudiantiles soportó profundas crisis económicas, asonadas militares, mal tiempo, tempestades y otros avatares, pero nunca dejó de realizarse. Tuvo su época de gloria con más de 70 carrozas y 20.000 personas en el circuito. Tuvo también sus bajones, en los que ambas cifras descendieron a un tercio, o menos.Hace unos años, cuando la actividad y el entusiasmo carrocero declinaban, la comunidad lo advirtió a tiempo y acudió en ayuda del desfile, con lo que se había iniciado su recuperación. A los importantes subsidios del Gobierno Provincial y la siempre presente ayuda de nuestra Municipalidad, se sumó el aporte de algunos comerciantes que donaron pintura y otros elementos, instituciones que adquirían entradas anticipadas, la colaboración de los padres, docentes, medios de difusión y el gesto de la Comisión del Carnaval, a través de su jornada solidaria en el invierno de 2008. A ello se sumó el turismo, que aún sin la promoción masiva de otros espectáculos, ha venido descubriendo el desfile y "haciéndose cliente".Seguramente en esas decisiones habrá influido la conciencia que tenemos los gualeguaychuenes, de que se trata de un logro colectivo; que las carrozas despiertan vocaciones artísticas que luego se proyectan en otros niveles y que en gran medida, son la savia que sostiene y renueva a nuestro carnaval. Como también, de este Gualeguaychú artístico que se va proyectando a otros lugares.Pero este año, justamente cuando se acerca el medio siglo, las carrozas estudiantiles transitan por un momento difícil que requiere al menos de todos nosotros, una toma de conciencia.Está promediando Julio y no ha podido, luego de varios intentos, conformarse la Comisión Central de Carrozas. Seguramente esa situación se prolongará hasta agosto. Muchos grupos carroceros han abandonado momentáneamente sus tareas por recomendación de las autoridades sanitarias. Por el mismo motivo, no cuentan todavía con el uso de los galpones del puerto, de vital importancia. Todo esto nos hace plantear, al menos como posible, que este año el tradicional desfile podría posponerse un mes.No sólo deseamos que la situación antedicha se pueda superar pronto, sino que esta vez la comunidad toda, una vez más, apuntale esta realización tan genuinamente gualeguaychuense, que hoy está en dificultades. El Sr. Gobernador ha prometido hace unos días un subsidio importante. Descontamos que llegará a tiempo y que será una ayuda invalorable en el momento en que más se la necesita. Y que ese esfuerzo será acompañado.Ojalá todo esto no pase de esta preocupación y dentro de cincuenta años, cuando la magnífica fiesta de la juventud llegue a su centenario, "el susto del medio siglo", haya quedado sólo como un recuerdo anecdótico. Está en todos nosotros.
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