Una medida con el ADN nacional y popular
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El miércoles 25 de septiembre la presidenta Cristina Fernández de Kirchner anunció el lanzamiento de una nueva línea de créditos del Plan Pro.Cre.Ar. que amplía con dos nuevas ofertas de crédito el programa ya existente. La primera es para la compra de terreno y posterior construcción de vivienda y la segunda para la compra de casas o departamentos a estrenar en el próximo año. Jonatan Sánchez Desde hace ya varios años se vienen reclamando políticas que faciliten el acceso a la vivienda a las clases populares, y en ella debemos incluir no solo a los trabajadores sino también a los sectores medios. Pero por ello también era necesario realizar mejoras de infraestructura que estuvieran en sintonía con dicha política habitacional. Por ello, el proyecto político de inclusión social es un proyecto que engloba muchas políticas en su interior.Por lo tanto, la cuestión no es la dificultad de acceder a viviendas, sino que el problema es aún mayor: se trata de la posibilidad de acceder a nodos de redes de servicios superpuestas que permitan una mejora de la calidad de vida integral o, en otras palabras, hábitats sustentables.Una política de hábitats requiere de un desarrollo infraestructural articulado que abarque la construcción de accesos viales, las políticas de agua y saneamiento, el control de inundaciones, la construcción y puesta en valor de escuelas y universidades, las políticas de salud e incluso de obras energéticas. La conjunción de estas políticas reunidas en un proyecto son las que dan el sentido a la construcción de viviendas.En estos años, se construyeron más de 1.000 km de autovías, duplicando la extensión de autopistas existentes. Se pavimentaron 3.700 km de la red vial nacional, se finalizaron obras de construcción y reparación de 1880 escuelas, se crearon 9 nuevas universidades nacionales, siendo la primera vez en la historia que existe al menos una universidad por provincia. Se finalizaron obras hidráulicas para la generación de energía, como son las represas de Yacyretá y Caracoles. O el uso de energía atómica que se está generando a través de proyectos como Atucha II, así como también el uso de la energía térmica de la usina de carbón en Río Turbio, y que en conjunto con la consolidación del Sistema de Interconexión Eléctrica Nacional forman parte del Plan Energético Nacional.Ignorar que todos estos recursos son necesarios para la creación de hábitats sustentables es tan poco serio como no advertir que toda obra requiere de financiamiento para poder ser llevada adelante, pero tan importante como eso es la voluntad de un proyecto de generar políticas de inclusión.En lugar de polarizar la sociedad, generando un efecto de expulsión centrifugo, como provoco el neoliberalismo en los 90´que terminó con un 25% de la población desempleada y mas de la mitad de los habitantes del país por debajo de la línea de pobreza, y como hoy también se advierte en discursos de algunos políticos que proponen quitar subsidios, no invertir en salud y educación o sectorizando las grandes inversiones en nodos consolidados socio-económicamente como de clase media o alta, el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner propone un plan federal de equilibrio territorial. Las bases de dicha política las podemos encontrar en diversos planes estratégicos, pero hay uno que es fundamental recordar: el Plan Estratégico Territorial que propone retomar el control de la planificación.Impulsando una revisión de las políticas del anterior decenio con el objetivo de cambiar de paradigma, es que el Gobierno proyectó un Plan Estratégico, donde sea el Estado el actor principal en la planificación del desarrollo territorial, con expresa voluntad de crear nodos e integrarlos equilibradamente a los ya existentes, desarrollando la economía nacional, al tiempo que se implementan políticas que favorezcan un nuevo equilibrio mas igualitario, disminuyendo las asimetrías entre las distintas regiones y promoviendo la inclusión de las comunidades mas perjudicadas.Entonces, aparece el Pro.Cre.Ar, que se propone como un programa de 400 mil créditos para viviendas en 4 años, que busca atender las necesidades habitacionales de los habitantes de todo el país impulsando la actividad económica a través de incentivos a la construcción de viviendas con la consecuente espiral positiva que ello produce, promoviendo empleo directo e indirecto, fortaleciendo el consumo interno y sosteniendo la demanda agregada de esta última década, más allá de algunos cimbronazos internacionales.Una de las características más destacables del Pro.Cre.Ar es que no se comporta de la misma manera que los préstamos de los bancos tradicionales, ya que como otras medidas del gobierno busca, sobre todo, generar un alcance progresivo; esto significa que los más necesitados de estos créditos son los que mayores facilidades tienen para acceder a su vivienda.Por esto afirmamos que el Programa Pro.Cre.Ar se inscribe en el ADN de este proyecto nacional de gobierno, en procura de desarrollo con inclusión social.*Politólogo del Grupo de Estudio de Economía Nacional y Popular (GEENaP)
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