
Familias Wichis, en el Impenetrable Chaqueño, recibieron nuevamente al grupo Scouts "Ceferino Namuncurá" de Gualeguaychú. La charla, el compartir historias y asistir a una Eucaristía, fueron constantes en este viaje
Volvimos y sentimos que realmente el amor de la gente estaba intacto. Gracias a Dios nuestra meta se ha vuelto a cumplir. El reencuentro con la gente del Impenetrable chaqueño ha sido maravilloso. Los días se han pasado volando y los hemos vivido con una gran intensidad.Juan Pablo Martinolich*
Especial para elDíaLos parajes Paso de la Cruz, La Armonía y Las Carpas nos han vuelvo a regalar el hermoso don de compartir la vida.Hubo momentos que quedarán guardados en el corazón de cada uno de nosotros. Las palabras de Margarita, la abuelita del monte que suspendió su turno con el médico, su visita del año, solamente porque íbamos nosotros, resuena en el alma.Vimos cómo Pancho y Mirta, aborígenes Wichis, regalaban abrazos y sonrisas cada vez que visitábamos su rancho. La relación afectiva con los Wichis nos ha llevado mucho tiempo pero hemos logrado tener una gran amistad con esta comunidad. Ellos nos esperan siempre con los brazos abiertos, dispuestos a compartir un rato.Nos reencontramos con Gabino y Zenona Luna, dos abuelos de más de ochenta años, ella ya ciega y don Gabino apenas ve, viven los dos solitos en su casita metida en el monte. Mi pregunta fue ¿cómo hace don Luna, p'andar todavía a caballo si ya casi no ve?, y la respuesta no se hizo esperar: "yo lo dejo que me lleve si el ya sabe pa' donde tiene que ir".María vive con sus hijas. Con sacrificio ha logrado terminar su casita y lucha para que su hija siga estudiando la secundaria en el Paraje Poso la Gringa, ubicado a unos 30 kilómetros del lugar. La abuela Fernanda nos esperó y no tardó en darnos un abrazo y decirnos que sus nietos de Entre Ríos han vuelto a visitarla.Zenón nos mostró su pequeño acordeón y entre miedo y nervios nos regaló algo de música. Detrás su mamá Esther, orgullosa de su pequeño hijo nos sonreía, feliz...Omar, nuestro guía y amigo no paró de regalar su sonrisa grandota y su frase que tanto nos gusta: "¿Queda lejos, Omar?"; "ahisito, nomás" pero eso significaba más o menos unos 40 minutos más de caminata.Ángel y su familia nos regalaron su cordialidad y amabilidad cada vez que pisábamos su casa y nos hacían sentir como si estuviéramos en nuestro pago.La escuela se vistió de fiesta, primero, para celebrar la Eucaristía de los chicos que recibieron a Jesús PAN DE VIDA por primera vez y luego, cada noche para compartir charlas, celebraciones, chacareras y cantos.La despedida fue como todos los años: mirarnos a los ojos, abrazarnos y decirnos bien fuerte "nos vemos pa el año que viene". Emprender el regreso, viendo sus manos arriba, saludando con una sonrisa mezclada con lágrimas.Hoy puedo decir que Dios nos ha llenado el corazón por todos estos momentos compartidos, con rostros de gente que tienen nombre y apellido, que viven la vida peleándola con fuerza y en donde el don de la amistad no se han perdido.Hoy puedo ver a los gurises de nuestro grupo, jóvenes de 14 a 22 años, que se siguen jugando por el servicio y el amor a esta gente, a muchos nos ha robado parte del corazón; y doy gracias por vivir en esta ciudad que siempre es tan solidaria y nos da toda la fuerza para emprender estos desafíos.Sí, todos volvimos y volveremos el año que viene porque hay amigos que nos aman.
* Coordinador del grupo "Ceferino Namuncurá"