Una noche muy especial para la humanidad
Naturalmente las alegrías y las tristezas que embargan a las familias, particularmente, se potencian en la Nochebuena. Los sentimientos entran en conflicto, y cada quien en familia, trata de compartir en la mayor plenitud la alegría o el dolor.Las imágenes del año, las imágenes de la vida, pasan una tras otra con una definición diáfana, y nos ubican de cara a una realidad. La realidad que nos tocó a cada uno.A los que les toca la realidad agradable, por cierto que les resulta más fácil el transcurso de las horas, en estas fechas.Particularmente, y aún más que la última noche del año, la de hoy es la circunstancia en que el balance por uno u otro motivo permite profundizar los sentimientos y las posturas adoptadas frente a la vida. Así es que en virtud de todo esto, pensamos cómo será el paso de esta nochebuena para quienes tienen una mala experiencia vivida en este año.Y si hablamos de situaciones difíciles, se puede destacar que en este bendito país, desgraciadamente esa sensación de vacío incomprensible habrá de sentirse en miles de familias de víctimas de la inseguridad, que impensadamente, inexplicablemente, murieron mucho antes de lo imaginado.O, en otros casos, víctimas de individuos que utilizan armas para dirimir una diferencia causando graves consecuencias a ciudadanos indefensos.En fin, partes del espectro doloroso del desencuentro forzado, de la separación no querida, estas familias representan un reducido ejemplo de las de millones de familias que en todos los rincones de la Tierra, representan la sin razón humana.El descriterio que el hombre no ha sabido superar. Por el contrario se encarga año tras año de "perfeccionar", en el peor de los sentidos, al destrozar la ilusión de vida y la esperanza de ser, de su hermano.Muchos son los que se han apartado de los valores humanos esenciales. El mundo parece ir, a través de estos ejemplos, perdiendo el sentido de la vida.Ante esto, el mensaje de la Navidad es muy simple y sencillo y, no obstante ello, nada fácil de concretar en la realidad de nuestras vidas, sino mediante una firme decisión de cambio personal por amor a Dios y a los hombres.Más allá de la fiesta, la dificultad de poder llevar adelante en lo cotidiano un estilo de vida en el que la solidaridad cierta y concreta, se vea realizada, radica precisamente en lo extremadamente difícil que resulta en todas las circunstancias de la vida, obrar con honestidad y coherencia hacia los principios que se dicen sostener.Si miramos nuestra sociedad de hoy, caemos en la cuenta de que los principios que se dicen sostener, están muy lejos de verse concretados en la realidad y que, por el contrario, pareciera que los mismos han sido olvidados y dejados de lado, tirando por la borda los viejos valores que otrora supieron servir de fundamento a nuestra sociedad.Es imperioso en la Argentina de estos tiempos, el retorno al respeto de las normas que marcan la convivencia social. Ajustarse a la ley, defender y custodiar los valores fundamentales sobre los que se construye una sociedad seria.Convencer y convencerse, todos los ciudadanos de este país, que la vigencia del orden, la seguridad, la vigencia de la paz, el poder ejercido sin rifar la libertad, y siendo solidarios para poder gozar de la debida justicia.Pero esta noche debe ser luminosa. Para aquellos que están sufriendo y de manera terrible sólo nos queda en esta noche muy especial, la recordación de una frase de un escritor que expresa: "Lo que te ha llevado años construir puede destruirse de la noche a la mañana. Aún así, construye".
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