Una oportunidad para el desarrollo
En vistas de la futura sanción de un Carta Orgánica Municipal, se están reuniendo los partidos políticos de nuestra ciudad a fin de organizar la búsqueda de consensos en punto a los contenidos que habrán de nutrir su articulado. Por Darío Carrazza*Opinión Este es un paso necesario para generar los mecanismos participativos de toda la sociedad. En ellos, la ciudadanía, las instituciones educativas, colegios profesionales, cámaras empresariales, entidades sindicales, deportivas, culturales y científicas, y demás instituciones intermedias, podrán aunar criterios de una manera que permita resumir lo mejor de nuestros acuerdos colectivos en una carta magna ciudadana.La política es lucha y construcción. Y este es un momento de poner el acento en la faz arquitectónica y constructiva de la política, haciendo a un lado especulaciones -aún legítimas- y procurando generar una carta orgánica que sea una eficaz herramienta de gobierno. Claro que esta carta -verdadera Constitución de la ciudad- no resolverá los problemas directamente, pero mejorará las posibilidades de aquellos a quienes les toque la responsabilidad de proveer a dichas soluciones. Lo administrativo y lo políticoLa Carta Orgánica debería atender a un triple orden de cuestiones, a saber: las administrativas, las políticas y las del desarrollo. En las primeras se concentra el perfeccionamiento de las vivencias íntimas de la tarea diaria de gobierno. Se trata en general de relaciones de organismos y autoridades Municipales entre sí. La mayor parte se referirá al Departamento Ejecutivo y en términos muy generales, puesto que una norma tan superior no puede incurrir en los detalles pormenorizados de cada cuestión. Esto es válido para todos los temas que regule la carta.Ubico también aquí los mecanismos de auditoría y contralor, interno y externo. Sería útil la apertura de amplios canales de colaboración y control ciudadano hasta llegar a depositar acciones en manos de cada individuo, dotándolas asimismo de una amplia y efectiva protección judicial. Es también necesario revisar integralmente la performance de los recursos humanos del ente estatal, su costo y rendimiento, puesto que el Municipio es -entre otras cosas- una empresa realizadora de obras y prestadora de servicios. Estas revisiones deben intentarse con criterio franco y solidario, con prudencia y determinación.Los temas políticos hacen más a la participación ciudadana, como el régimen electoral, la conformación y funcionamiento del Concejo Deliberante, la designación y remoción de autoridades.Como se ve, los temas administrativos no son menores y muchas veces se siguen de ellos consecuencias políticas mayores a las de lo político en sí. El desarrollo a largo plazoNo todas las constituciones son programas de desarrollo, sin embargo siempre es deseable que lo sean.Nuestra ciudad está necesitando una visión a largo plazo de sí misma, para poder alinear sus fuerzas en procura de objetivos. Esto ocurre desde hace algún tiempo, en el que más venimos realizando planes anteriores que generamos planes nuevos.El caso de la trama vial urbana es un ejemplo. Nuestro fundador nos legó una cuadrícula perfecta de 80 manzanas orientadas según los puntos cardinales. Estaba en medio del monte y con un puñado de colonos rústicos y llenos de privaciones. ¿Qué sentido podría tener dibujarles una ciudad ordenada? Sin embargo así lo hizo, entre otras cosas porque también esa era la aspiración de aquellos desperdigados habitantes de lo que sería la ciudad.Seguimos este plan durante casi 200 años, trazando exactos bulevares de Norte a Sur -como el Daneri o el Martínez- y continuando la calle Urquiza hacia el oeste hasta el Aeródromo. Todo en zonas alejadas del centro poblacional.Sin embargo en las últimas décadas hemos inaugurado barrios que -cada vez más- emergen como pequeños caos, atolladeros en los que es difícil dar con una dirección, enviar una ambulancia, un patrullero o transitar con seguridad. Encima no nos sobra la tierra para fines sociales, un tema que tenemos que enfrentar y encaminar. Así podremos encauzar también las energías de aquellos que acunan la genuina aspiración de tener su techo propio. Debemos generar ámbitos y procesos que aprovechen esas fuerzas pues de lo contrario ellas -que no pueden ser prohibidas por ninguna ley- edificarán criterios ajenos al desarrollo y que acaso rivalizarán con él, como nos ocurre hoy con el caso de los asentamientos, fenómeno que ha estallado en la ciudad en el último año.Otros temas para la planificación del desarrollo se podrían relacionar con el predio del ex Frigorífico Gualeguaychú; la vinculación de nuestra ciudad con Pueblo General Belgrano y el resto del departamento; el transporte urbano de pasajeros; la intervención del municipio en la educación y el contralor de la manera en que la provincia presta -o hace prestar- el servicio; el problema de la falta de espacio para las oficinas públicas; el rol y recursos de la Corporación del Desarrollo; el destino de la tasa de comercio; el uso público de las playas de los ríos; el turismo, entre tantos. La manera de proveer a esto puede ser a través de actos meramente normativos, u organizativos -como la creación de entes mixtos-, o más aún mediante la generación de infraestructura que incentive alguna de las líneas de desarrollo.Este tipo de cuestiones encuentran una oportunidad de ser consideradas en la búsqueda de consensos frente a la elaboración de la Carta Orgánica municipal.Es una oportunidad que debemos aprovechar participando, para que Gualeguaychú se reencuentre con ese espíritu emprendedor y visionario que la ha calificado como "madre de sus propias obras". * Abogado. Ex presidente del Comité Departamental de la Unión Cívica Radical
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