Una oportunidad para mejorar
El vencimiento de las concesiones del servicio de transporte público urbano de pasajeros, lejos de ser visto como un problema es una oportunidad para comenzar a debatir qué tipo de transporte público necesita nuestra comunidad, y adecuar el mismo a las nuevas exigencias. Por Pablo Marcelo Luciano*El sistema de transporte público de pasajeros esta en crisis desde hace mucho tiempo. Sólo la fuerte intervención del gobierno nacional en base a subsidios ha permitido, en opinión de los actores involucrados, que el mismo sobreviva. Dichos subsidios, distribuidos con criterios muy cuestionados, se canalizan principalmente por dos vías: la compra de gasoil a precio diferenciado y la compensación tarifaria por cada unidad en servicio.Ahora bien, esta situación de permanente emergencia que tanto caracteriza a la Argentina, ha impedido la existencia de instancias que permitan adecuar el servicio a los nuevos requerimientos de la comunidad. La generación de estas instancias donde planificar el futuro del mismo, resultan imperiosas.Queda claro que la ciudad no le ha otorgado a la cuestión la importancia que la misma tiene. Ha mirado pasiblemente como millones de pesos se distribuían arbitrariamente desde un despacho de Buenos Aires y permitido que en la ciudad el servicio fuera disminuyendo en su calidad, ya sea por la pérdida de la rentabilidad de las empresas o por la falta de mayores controles. Así, y sin que muchos se percaten, importantes inversiones realizadas por nuestra Municipalidad o la provincia han quedado incompletas. Miles de nuevas viviendas tienen garantizado los servicios públicos esenciales como agua, cloacas y energía eléctrica, pero no el acceso al transporte público.La falta o deficiente prestación de este servicio impide a muchos ciudadanos de nuestra comunidad acceder a otros servicios esenciales. Resulta difícil de entender que en la actualidad los recorridos no contemplen la conexión entre los dispensarios y el Hospital, o que numerosos alumnos que cursan sus estudios a la noche no cuenten a la salida con el servicio para regresar a sus hogares.La situación es tal, que diferentes organizaciones sociales locales como ATE, AGMER o la Fundación Incluir han formulado diferentes peticiones interesando adecuar el servicio a las nuevas necesidades.Por ello, es preciso generar un debate que incluya, además de lo ya apuntado y otros que surgirán de la participación ciudadana, que el boleto estudiantil alcance a la totalidad de la educación obligatoria (secundaria), se adecuen las unidades a las exigencias de la legislación actual para el uso de las personas con discapacidad y obviamente el costo que tendrá el servicio.Por lo dicho, resulta claro que la situación no puede demorarse mucho más. El contexto social y legal se ha modificado sustancialmente en la última década, muchas de las condiciones vigentes en la actualidad, de reiterarse en el futuro, podrían ser cuestionadas judicialmente.Como mencionamos anteriormente estamos frente a una oportunidad. Es el momento de trabajar seria y responsablemente, en un proceso participativo que cuente con la actuación de todos los sectores involucrados: usuarios, organizaciones sociales, funcionarios y empresas, analizando en conjunto las nuevas necesidades y previendo el desarrollo de la actividad en el futuro, adecuando si es necesario, parte de la inversión pública.Esta claro que un proceso participativo como el que se plantea, debe desarrollarse en un marco de respeto y transparencia, cuya importancia amerita además utilizar el instituto de la audiencia pública, ya que cualquier decisión que se tome tendrá un impacto directo sobre los sectores más humildes de nuestra comunidad, que son los principales usuarios del servicio. * Director de Defensa del Consumidor de la Municipalidad de Gualeguaychú
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