Una polarización que se denuncia en el empleo
La fenomenal recuperación de la macroeconomía tras la debacle de la convertibilidad, hizo bajar drásticamente la desocupación, y mejoró objetivamente la situación social del país.Argentina promedia una década sin crisis y con crecimiento de la economía. Al igual que otros países de Latinoamérica, disfruta de una bonanza asociada a la mejora de los términos del intercambio (diferencia entre los precios de los productos que exporta y aquellos de los que importa).El desempeño económico del país, como no podía ser de otra manera, sirve para uso político. El oficialismo, por caso, puede mostrar con rotundidad una situación muchísimo más holgada respecto de la crisis 2001-2002, cuando la economía se hundió.Pero también es verdad que Argentina ha venido perdiendo posiciones si se mira el ciclo histórico largo. Veamos. Justo a inicios de la década del '30, su economía llegó a significar prácticamente la tercera parte de la de América Latina. Hoy, sin embargo, es la octava parte.Desde comienzos del Siglo XX hasta 1950, la economía argentina fue más grande que la de Brasil. Ya en el '52 el país norteño la superó, y hoy su economía tiene un tamaño cinco veces mayor.Ergo: la economía nacional se recuperó a sí misma en la última década, pero respecto de los países vecinos, observando lo que ocurrió en los últimos cincuenta años, se ha achicado.Por crisis sistémicas en su economía, Argentina perdió una estructura social bastante igualitaria, que era envidia de la región. El crecimiento de estos últimos años permitió que segmentos importantes de la población recuperaran posición.Sin embargo, es un país a dos velocidades. "Crecemos mucho, pero la sociedad sigue siendo injusta. Hoy, la Argentina es un país con dos lógicas distintas. El derrame no alcanza a los de más abajo que, aunque vieron que se recuperó su salario real, no pasan al frente y no tienen perspectiva de largo plazo", explicó Fernando Moiguer, especialista en consumo de la consultora I+E.Esta polarización se echa de ver en la situación laboral. Ha habido estos años un aumento del empleo y una disminución drástica de la desocupación. Sin embargo la precariedad laboral (estable, pero en negro), subempleo (inestable y mal pago) e indigencia (recursos suficientes sólo para las necesidades alimentarias), impacta en el 59% de la población.Eso dice el barómetro de la Deuda Social Argentina, que elabora la Universidad Católica (UCA). El economista de ese organismo, Agustín Salvia, así resumió la situación: "Es una dualidad entre quienes logran buenos empleos y los que logran empleos regulares, con poca calidad y malos ingresos, o simplemente no acceden".En tanto, para el economista del instituto IDESA, Jorge Colina, mientras los ingresos de los trabajadores formales han venido empardando a la inflación, e incluso superándola, los informales han quedados rezagados y mantienen niveles paupérrimos de salario, con un promedio de 1.200 pesos mensuales.Colina reconoce que en el período 2003-2010 se redujo la informalidad, que pasó del 44 al 37% de la fuerza laboral. Pero advierte que esta contracción no se condice con el crecimiento de la economía en ese período, que fue del más del 60%.Hacia adelante, por tanto, el país tiene una ardua tarea: sacar de la informalidad a muchos trabajadores, que tienen sueldos por debajo de la línea de pobreza.Es importante, a la vez, tener en cuenta la calidad del empleo de una economía. Al respecto, el economista Rogelio Frigerio sostiene que por cada cien empleos que se crean, 6 son en la industria y 36 en el sector público.
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