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Una seca difícil de doblegar

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La ausencia de precipitaciones se hace sentir en todas las producciones de la provincia. Impacta en la agricultura y la ganadería, también en distintas economías regionales.

Allá por comienzos de diciembre cuando las precipitaciones no aparecían y las reservas se ajustaban complicando las implantaciones tardías, el comienzo de la segunda quincena trajo soluciones que perfilaban un inicio de verano quizás deficitario, pero no con la sequía que sobrevino. Aquel evento pluvial que se dio antes de las fiestas, fue el único episodio de gran cobertura y con milimetrajes generosos que tuvo esta campaña. Luego el comportamiento de las precipitaciones comenzó a ralearse, los frentes pasaban y sólo en zonas puntuales ofrecían chaparrones que valían para sostener las exigentes condiciones ambientales que comenzaban a generalizarse. Luego de haber pasado un enero seco, la provincia le exigía a febrero una recuperación perentoria de las precipitaciones. La misma llegaría a cuentagotas y en forma muy sectorizada, y  febrero no salvó  a nadie.

En el territorio provincial, en muchas ocasiones los sistemas frontales que la recorrieron durante el verano, generaron condiciones de tiempo severo, sin embargo sólo de manera muy puntual se observaron tormentas con oferta superiores a los 50 milímetros. La escasez de lluvia fue la característica del verano que predominó en la gran escala. Las soluciones pluviales de escala reducida no cuentan a la hora de hacer el análisis de los resultados de la campaña, eventualmente y como ya hemos mencionado, el único auxilio real fue el que dio la napa. Claro, este recurso no estuvo disponible en forma generalizada en la provincia.

Instalados ya en el proceso de transición estacional, la situación parece evolucionar dentro de un contexto dinámico algo mejorado, pero sin que el mismo se refleje en forma generalizada sobre el campo pluvia. Las lluvias tropicales regresaron al centro norte de la Mesopotamia y avanzaron sobre el norte de Entre Ríos, pero aún sin mejoras para el resto de la provincia.

Tomando la condición actual como punto de partida, se puede evaluar cuál es el nivel de precipitaciones necesario como para que las reservas alcancen un nivel adecuado durante las próximas dos semanas. Si bien el mapa es a nivel regional, las conclusiones aplican con criterio al territorio entrerriano.

La demanda más elevada se concentra del centro para el sudoeste de la provincia. No es que el este y el norte no necesiten precipitaciones, pero están en una condición menos exigida.

Este mapa permite cuantificar la demanda y cruzarla con los pronósticos para visualizar su potencial nivel de satisfacción. Si nos paramos por ejemplo en los departamentos del sudoeste de la provincia, vemos que los acumulados requeridos, para que las reservas crezcan hasta valores adecuados, están por encima de los 120 milímetros. Siendo realistas ningún pronóstico muestra este nivel de lluvia para las próximas dos semanas. No quiere decir que ese nivel pluvial sea ajeno a la transición marzo abril. No lo es desde el punto de vista estadístico, o sea, tampoco se puede decir que es un acumulado altamente probable, pero aun así sería razonable.

La clave para el análisis y para que el mapa se convierta en una herramienta, es que los pronósticos no se encaminan a satisfacer ese nivel de precipitaciones, no al menos en forma total. En consecuencia uno debe evaluar la posibilidad de que esta demanda, o al menos una parte de ella, sea transferida a la segunda parte de abril. Esto es lo que complejiza el panorama actual, porque las decisiones para la fina comienzan a cerrarse sobre un margen de tiempo cada vez más estrecho.

Teniendo en cuenta el seguimiento de lluvias que semana tras semana hacemos para la provincia, vemos que en el norte el requerimiento es ostensiblemente inferior. Es razonable pensar entonces que estas áreas están menos expuestas a la continuidad de la sequía. Entre el norte y el sudoeste pareciera definirse un dipolo en la demanda de lluvias que en estos días parece difícil de revertir. Hoy por hoy, el noreste se posiciona con mejores chances para cortar la seca, mientras que el sudoeste queda a la espera de una importante anomalía, improbable, pero no imposible.

Informe: Proyecto Siber de la Bolsa de Cereales de la provincia de Entre Ríos

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