Una vieja noción moral para el presente
El Papa Francisco, al hablar ante el Congreso de EE.UU., sostuvo que la "regla de oro", principio moral antiquísimo, sigue vigente para regular la vida entre los hombres."Hagan ustedes con los demás como quieran que los demás hagan con ustedes" (Mt. 7,12). En esta frase evangélica está encerrada la sabiduría de esta noción moral compartida por la mayoría de las religiones y filosofías.El pontífice sostuvo que esta petición de reciprocidad le debe salir al cruce a la tentación contemporánea de "descartar todo lo que moleste", desde el extranjero inmigrante visto como amenaza, al feto humano indeseado, o al condenado por un crimen."La regla de oro -sostuvo el Papa- nos recuerda la posibilidad para defender la vida humana en cada etapa de su desarrollo", al señalar que la persona, desde su concepción, está dotada de "una dignidad inalienable".De esta manera, al afirmar que "cada vida es sagrada", el pontífice condenó tanto el aborto como la pena de muerte, prácticas permitidas en varios Estados del país del norte."Tratemos a los demás con la misma pasión y compasión con la que queremos ser tratados", insistió el Papa al sugerir que se aplique la regla de oro a los inmigrantes, una problemática que divide a la opinión pública norteamericana."Nuestro mundo -indicó ante los congresistas estadounidenses- está afrontando una crisis de refugiados sin precedentes desde los tiempos de la Segunda Guerra Mundial"."A lo que se suma, en este continente, las miles de personas que se ven obligadas a viajar hacia el norte en búsqueda de una vida mejor para sí y para sus seres queridos, en un anhelo de vida con mayores oportunidades. ¿Acaso no es lo que nosotros queremos para nuestros hijos?", se preguntó.La regla de oro se da de una forma u otra en prácticamente todos los sistemas éticos, filosóficos o religiosos. El filósofo Séneca escribió: "Trate a sus subordinados como debería ser tratado por sus superiores".El pensador chino Confucio, por otro lado, dijo: "No desees a los otros lo que no deseas para ti mismo (...) Si deseas reconocimiento, ayuda a los otros a conseguirlo; si deseas éxito, ayuda a los otros a alcanzarlo".En la cultura cristiana una de las fórmulas más divulgadas es esta frase de Cristo, como parte del Sermón de la Montaña: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo (...) todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas".La regla obliga a intentar ponerse en el lugar del otro, a dispensar al otro el mismo respeto que se espera recibir de él. Un principio moral llamado a sentar las bases de una convivencia humana posible."Acompañemos el crecimiento de los otros como queremos ser acompañados. En definitiva: queremos seguridad, demos seguridad; queremos vida, demos vida; queremos oportunidades, brindemos oportunidades. El parámetro que usemos para los demás será el parámetro que el tiempo usará con nosotros", explicó el Papa Francisco en el Capitolio norteamericano.Y añadió: "El parámetro que usemos para los demás será el parámetro que el tiempo usará con nosotros. La regla de oro nos recuerda la responsabilidad que tenemos de custodiar y defender la vida humana en todas las etapas de su desarrollo".La regla de oro ha sido invocada, en suma, en los discursos tendientes a sensibilizar el "sentido moral" de las personas, ante situaciones que se consideran aberrantes, como lo ha hecho el Papa en Estados Unidos.
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