Uruguay parece no querer el ejemplo K
El discurso de asunción a la presidencia del Uruguay del ex guerrillero tupamaro José "Pepe" Mujica está en las antípodas del que esgrime la izquierda argentina.Respeto a la alternancia política e ideológica de la democracia republicana y aceptación de las reglas de juego del capitalismo, son las notas más salientes del discurso del uruguayo."Mujica es un izquierdista que se pasó a la derecha", brama nuestra progresía vernácula, que en bloque fantasea con el "Socialismo del Siglo XXI", cuyo líder regional es el comandante Hugo Chávez."Vamos a leer los diarios argentinos todos los días y haremos justo lo contrario de lo que hace Kirchner", dicen que contó en rueda de amigos el flamante ministro de Economía del Uruguay, Fernando Lorenzo.Enemigo acérrimo en el pasado de la "democracia burguesa", como todos aquellos que desde el marxismo o el guevarismo optaron por la lucha armada, Mujica parece estar de vuelta.Quizá aprendió del inglés Aldous Huxley (1894-1963), quien escribió: "Una revolución violenta sólo puede obtener los inevitables resultados de la violencia, que son tan viejos como el mundo".Las definiciones políticas del ex guerrillero tupamaro son un ajuste al clima intelectual de época. En las sociedades posmodernas ya nadie dice poseer, sobre todo en política, el secreto de la verdad absoluta.En el monopolio de la verdad se funda al totalitarismo. En efecto, un sistema político basado en la fe en valores absolutos reclama el derecho de imponer su opinión como su voluntad a los otros que están en el error.Mujica parece decirnos que el respeto de la opinión política ajena es uno de los principios fundamentales de la democracia.Esa pluralidad se expresa en la existencia de partidos políticos (no de partido único, al modo estalinista). Si esto es así, "la clave es que se necesita una civilizada convivencia política", dijo el uruguayo."El país tiene hermosas tradiciones de respeto recíproco que vienen de muy atrás", afirmó al elogiar al sistema de partidos de su país. Por eso, "nos parece que el diagnóstico de concertación y convergencia es más correcto que el de conflicto", dijo."Hace rato que aprendimos que las batallas por el todo o nada, son el mejor camino para que nada cambie", puntualizó. "Queremos una vida política orientada a la concertación y a la suma", insistió.En este sentido, adelantó que el gobierno del Frente Amplio asistirá "incansablemente a la mesa de negociación con vocación de acuerdo". Sólo así, dijo, el Uruguay podrá tejer políticas de Estado."Nada de esto se consigue a los gritos. Basta mirar a los países que están adelante en esta materia y se verá que la mayor parte de ellos tiene una vida política serena", destacó el flamante presidente del Uruguay.Mujica dijo que pertenece a una generación que quiso "tocar el cielo con las manos", pero "no hay progreso que no sea acumulativo, que no sea lento y que no sea hijo del trabajo disciplinado".El líder uruguayo hizo una autocrítica pública de la izquierda uruguaya: "Descubrimos que gobernar era bastante más difícil de lo que pensábamos, que los recursos fiscales son finitos y las demandas sociales son infinitas, que la burocracia tiene vida propia, y que la macroeconomía tiene reglas ingratas pero obligatorias".En materia económica, "vamos a darle al país 5 años más de manejo profesional de la economía, para que la gente pueda trabajar tranquila, e invertir tranquila", prometió.¿La ideología hace inmunes a las personas ante la corrupción? "Hasta tuvimos que aprender, con mucho dolor, y con mucha vergüenza, que no toda nuestra gente era inmune a la corrupción", admitió Mujica.
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