Várices: una circulación deficiente
Un problema que requiere de un tratamiento precoz para evitar llegar a estadios avanzados, donde las complicaciones suelen ser incapacitantes. Por Elsi Rodrí[email protected] El ser humano por su condición bípeda tiene dificultado el retorno venoso en los miembros inferiores. Esa exigencia en el ciclo de la circulación favorece la aparición de las tan antiestéticas venas azuladas, llamadas várices. Ahora, circunscribir este problema exclusivamente a lo estético es desconocer las consecuencias a mediano y a largo plazo que acarrean en la salud. A este planteo se sumó el Dr. Ismael Focaraccio, médico especialista en flebología, para decir: “La mayoría de las consultas de várices son por estética, por no sentirse cómodas las mujeres al observarse las piernas y tener que ocultarlas debajo de los pantalones. Pero en realidad, quien padece de várices presenta un problema de tipo funcional, una alteración en el interior de sus venas que modifica el normal recorrido circulatorio.”Se estima que un 50% de la población las padece. Algunos en forma más evidente otros menos; algunos con síntomas y otros sin síntomas aparentes, “pero el mayor porcentaje de casos los presentan las mujeres por sobre los hombres. Lo concreto es que la mitad de la población tiene várices. Según numerosos estudios esta afección se presenta en un 70% de los casos en mujeres y un 30% en los hombres”, agregó. Recorridos de la sangre No es un fenómeno casual, sino todo lo contrario, las várices hacen su aparición como resultado de una serie de factores que las desencadenan a través de la evolución y el crecimiento del ser humano. Algunos de esos factores pueden ser controlables, como la obesidad por ejemplo y otros como el factor hereditario son inevitables, pero lo cierto es que una vez que aparecen hay un proceso interno que está alterado. Focaraccio nos describió el mecanismo: “El ser humano tiene un sistema venoso formado por venas superficiales que se encuentran ubicadas en el tejido celular subcutáneo y venas profundas, que se ubican entre los músculos, por debajo de ese tejido celular. Muchas veces esto que se ve como venas superficiales dilatadas y elongadas, llamadas várices, es la expresión visible que algo está sucediendo en el sistema venoso profundo. Tengamos en cuenta que este sistema superficial se conecta con el profundo a través de venas perforantes.”El sistema venoso profundo es el encargado de llevar el 90% de la sangre de retorno de los pies hacia el corazón, es el que comanda la circulación venosa. Esto está determinando el rol preponderante que tiene la circulación profunda, para la vuelta de la sangre a la bomba cardíaca. “Por dar un ejemplo, las dos venas principales del sistema venoso superficial, safena interna y externa, podríamos sacarlas sin que alteren la circulación venosa. De ninguna manera podría realizarse esto a la inversa, por ser el profundo, el sistema que rige y determina el movimiento circulatorio de retorno.” Superficiales y profundasEs evidente que el tema várices es mucho más que un problema de tipo estético. Sin embargo, en determinadas ocasiones, pueden producir sensación de pesadez en las piernas, pero muchas veces no presentan ningún tipo de sintomatología, exceptuando algunas venitas como ramificaciones azuladas, que el paciente de manera equívoca no le presta frecuentemente atención y no realiza la consulta precoz. A esto específicamente se refirió el flebólogo: “Las várices pueden ser producto de una alteración en el sistema superficial; en donde el mecanismo valvular que lo conecta con el profundo está alterado y esa presión que tiene el sistema profundo se la transmite al superficial y hace que esas venas comiencen a sufrir modificaciones. A partir de entonces presentan una elongación y dilatación permanente, siendo posible observarlas a simple vista.”En algunas ocasiones suele presentar el paciente cansancio, dolor, pesadez, prurito y debilidad en las piernas, sobre todo después de varias horas de caminar o estar de pie y sin embargo no presentar várices aparentemente. Aquí el caso es más complicado aclaraba el profesional, “lo que está comprometido en estos casos y que es mucho más complejo, es el sistema venoso profundo. Está dilatado, a veces tiene alguna secuela de una trombosis, o por sobrepeso, o simplemente tiene un problema congénito valvular y entonces la circulación profunda no tiene buen retorno. Este tipo de várices ya comienza a ser un problema para la salud, los síntomas son más intensos y muchas veces incapacitantes, a pesar de no ser visibles las venas. Suele aparecer pigmentación y úlceras. Ahora, lo habitual es que cuando hay compromiso profundo, termina teniendo signos a nivel superficial.” Sin cirugíasExisten en la actualidad varias formas de tratamiento tanto para mejorar la estética de las piernas, como para aliviar los síntomas o molestias asociadas a las várices; y por supuesto, evitar las complicaciones que pueden acarrear, particularmente cuando son grandes y han estado presentes por mucho tiempo. Actualmente hay soluciones para el problema con tratamientos ambulatorios sin necesidad de cirugías. “Para el diagnóstico se estudia por medio de un eco-doopler que es el estudio menos agresivo y más fidedigno. Sobre los tratamientos, a lo largo de los últimos años se fue abandonando la cirugía para realizarla en casos excepcionales, pasando a micro-cirugías, hasta llegar a la actualidad donde gracias a la escleroterapia es posible la atención del paciente en el consultorio. Es decir, cada vez los tratamientos son menos cruentos y con una recuperación casi inmediata, con anestesias locales y en donde el paciente puede reinsertarse a su vida diaria en breve tiempo,” concluyó el Dr. Focaraccio. ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
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