Víctor Hugo, Castro o Longobardi: los banco pero no seamos hipócritas
Y llegamos al debate sobre la libertad de expresión. Escala inevitable en un nuevo gobierno que, evidentemente, tiene una visión particular sobre el tema. Ley de Medios, medios públicos, periodistas amigos y enemigos. Cayó todo en la misma bolsa. Bienvenido Presidente Macri, ahora le toca a usted. Jorge Barroetaveña El kirchnerismo entabló en sus años en el poder una lucha sin cuartel contra el Grupo Clarín. En rigor fue Cristina Fernández de Kirchner la que lo hizo, porque Néstor se llevó muy bien con Magnetto al punto de firmarle la fusión entre Cablevisión y Multicanal. El conflicto del campo y el supuesto intento del Grupo de quedarse con Telefónica quebraron la relación. La pantalla partida de TN con De Angeli de un lado y el ex Presidente del otro, fue un símbolo de aquella puja. Extrañamente, los que seguían en aquellos tiempos a Víctor Hugo Morales por Radio Continental eran mayoritariamente los chacareros, por el discurso crítico que el periodista tenía sobre la gestión kirchnerista. Tiempo después, luego de una polémica sobre la compra por parte del ex presidente de dos millones de dólares, fuertemente criticada por Víctor Hugo, este cambió de opinión. Néstor Kirchner lo llamó y lo convenció. Vino la Ley de Medios y el periodista se convirtió en el más acérrimo defensor del modelo. La voltereta ideológica que dio, no tiene porqué explicarla ni justificarla. Sólo a su conciencia. Y está en todo su derecho de hacerlo.El kirchnerismo trazó pues, una línea. De aquel lado y del otro. Los comprados y o los vendidos, los que están con el modelo o los vende patria. Fue la reducción que encontraron para camuflar el verdadero objetivo que fue acabar con el Grupo Clarín y reemplazar su influencia con medios 'amigos'. Nunca se debatió en serio la libertad de expresión, jalonada por la libertad de las empresas y la libertad de los periodistas. Pasaron decenas de conflictos, censuras encubiertas y despidos cuestionables. A alguien se le ocurre que a Castro lo echaron de Del Plata porque no les gustaba su cara? O el despido telefónico que sufrió Longobardi en Radio Diez, como él mismo ha contado decenas de veces, no se debió a sus críticas al gobierno? Víctor Hugo bien podría entrar en la misma bolsa. Ergo, si se cuestionó antes y se condenó, bien se puede cuestionar y condenar ahora. Pero los casos deben ser medidos con la misma vara.Hoy el kirchnerismo es víctima de un sistema que impuso a presión en los grandes medios de comunicación. Salvo excepciones que tenían espaldas para resistir, la mayoría optó por llevarse bien con el poder de turno, hacerse fuerte en la pauta oficial y tratar de sobrevivir con la menor cantidad de críticas posibles. Telefónica y el Grupo Prisa, dueños de Continental, siempre estuvieron en ese camino, dependiendo incluso de una readecuación por la Ley de Medios sobre la cual el AFSCA debía pronunciarse. Empresarios al final, lo único que importan son los negocios y Víctor Hugo era eso, justamente, un negocio próspero que duró un tiempo y hace rato dejó de serlo. Víctor Hugo tiene derecho a decir lo que quiera y a poder trabajar en libertad, es una obviedad decirlo, aunque parece que si no se lo hiciera se estuviera a favor de la censura. Fue espantosa la forma en que lo echaron, y le impidieron despedirse de sus oyentes. Pero una empresa privada, contrato de por medio, está en su derecho de hacerlo. Se suma así a la lista de otros periodistas que han sufrido en carne propia ese poder. Las democracias deben ser garantía para las minorías antes que para las mayorías, de lo contrario pierden su razón de ser. La aparición de los tres prófugos trajo un poco de tranquilidad al gobierno. Después de dos semanas de insólito sainete, la captura de los evadidos terminó con la burla y abrió la puerta, o la ventana, según el caso, para saber más de la trama policial y política que siempre escondió el Triple Crimen de General Rodríguez. Pero el Presidente Macri recibió otra buena noticia el jueves: la aprobación del presupuesto bonaerense, que le permitirá a María Eugenia Vidal respirar un poco más en la atribulada Buenos Aires. Merced a la colaboración de Sergio Massa y de los intendentes del FPV que presionaron a sus legisladores todos se quedaron contentos. Vidal podrá crear nueva deuda, las comunas invertir en obras y Massa se convirtió en el padrino político de la coyuntura. En las próximas horas, en el viaje a Davos tendrá oportunidad de profundizar los acuerdos con el Presidente y seguir marcando la cancha de la interna opositora, bastante caldeada por estas horas.Despejado el camino y a poco más de un mes de asumir, el nuevo gobierno se enfrenta al principal desafío económico de los años que vendrán: bajar la inflación sin perjudicar ni el salario ni el empleo. Sólo ellos saben cómo lo harán. Si con la receta ortodoxa, que repercutirá en el nivel de actividad, o buscan atajos para atemperar el impacto del aterrizaje. De los costos de la maniobra dependerá la suerte del primer bienio de gestión macrista. La reforma política o la lucha contra el narcotráfico servirán también para demostrar hasta dónde Cambiemos se preparó para ejercer el poder. Los primeros pasos, sobre todo en seguridad, fueron temblorosos. Pero la historia recién empieza. Más vale guardar argumentos para más adelante cuando el camino esté un poco más despejado. O más complicado. Depende.
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