Editorial |

Vietnam, un modelo híbrido al estilo chino

¿Vietnam es comunista o capitalista? Se trataría de un régimen peculiar, similar al de China. Algo así como un capitalismo de partido único o un comunismo de libre mercado. En 1975 la guerra de Vietnam llegó a su fin con la victoria del bloque socialista. El Vietcong se hizo definitivamente con el poder de todo el país, instaurándose así la República Socialista de Vietnam. Nominalmente ese modelo persiste hoy. Pero la realidad es que el final de la Guerra Fría, la elite comunista abrió el país a la inversión extranjera y a la globalización capitalista, aunque sin perder el control político de la sociedad. De esta manera, en 1986 se puso en marcha el plan Doi Moi (renovación), una manera de beneficiarse del capitalismo –más eficiente que el colectivismo- pero preservando el poder absoluto del Partido Comunista. Los vietnamitas se inspiraron en las reformas económicas de sus pares asiáticos chinos, también ellos comunistas, quienes se abrazaron a la economía de mercado en 1978. Vietnam, por tanto, es políticamente comunista pero económicamente capitalista. Por un lado rige el libre mercado -cada vez menos regulado- y en el que el propio gobierno promueve e incentiva la iniciativa privada, y por otro es un Estado de partido único (comunismo) sin libertades políticas, sin alternativas legales ni elecciones a la vista. De esta manera, así como en la China actual continua el culto oficial a la figura de Mao Zedong, en la Vietnam de la inversión extranjera y donde existe una creciente clase media ansiosa por adoptar los patrones de consumo occidentales, se idolatra el líder comunista Ho Chi Minh y todo lo que representa. Inspirándose en la experiencia china, Vietnam decidió primeramente reformar las relaciones agrarias con un sentido capitalista, reconociendo la propiedad privada y la lógica de mercado. Se trataba de resolver con urgencia la falta de alimentos que originaron hambrunas con el consiguiente costo de vidas humanas, consecuencia probada del colectivismo de la tierra. Las reformas han dado buenos resultados: Vietnam es uno de los países más pujantes del Sudeste Asiático. El país creció al 6,5% promedio en los últimos quince años con una población de 94 millones de habitantes en un territorio que es dos veces la superficie de la provincia de Salta. El presidente Mauricio Macri encabezó pocos días atrás una visita oficial al país asiático, acompañado de empresarios argentinos, con el propósito de intensificar las relaciones comerciales Vietnam es hoy el quinto destino de nuestras exportaciones (US$ 2.200 millones, que equivale al 3% de las exportaciones totales de Argentina) y el segundo superávit comercial (US$ 1.600 millones) después de Chile. El comercio bilateral con Vietnam creció 10 veces en los últimos 10 años y llegó a US$ 2.700 millones en 2018. Un dato no menor es que Argentina provee el 11% de los productos agroindustriales que importa Vietnam. Los productos argentinos exportados a ese país son en su mayoría del sector agroindustrial (95%) y principalmente commodities. Las economías son complementarias y los productos argentinos se integran a la producción local para el consumo y la exportación. “El mercado vietnamita ofrece excelentes oportunidades para la producción argentina y en los últimos años se ha incrementado la venta de pescado congelado, carnes y vinos. El desafío es ampliar y diversificar el comercio con productos con mayor valor agregado", dijo el embajador argentino Valle Raleigh en Vietnam.  

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