Vivir gracias a la donación
El trasplante de riñón es el método de tratamiento que mejora la vida de quien padece insuficiencia renal. La cirugía de trasplante de riñón se realiza para sustituir la pérdida de funcionalidad del o los riñones dañados, gracias al riñón sano (riñón del donante). El trasplante renal se lleva a cabo cuando existe una enfermedad renal crónica grave (insuficiencia renal) que no se puede curar con otro método de tratamiento. El paciente no podrá someterse a esta cirugía si presenta una infección activa, cáncer o alguna afección cardiaca o pulmonar. Existen dos tipos de donantes:Ø Donante vivo. Un familiar, amigo, compañero de trabajo o cualquier otra persona dispuesta a dar uno de sus riñones a quien lo necesite. El ser humano sólo necesita un riñón sano para vivir.Ø Donante fallecido. Persona que ha muerto recientemente. La mayoría de los riñones donados proceden de esta fuente.La clave del éxito en ambos casos consiste en encontrar órganos con la máxima compatibilidad sanguínea y tisular del enfermo. Un familiar no es siempre el mejor candidato.Se deben llevar a cabo una serie de pruebas para asegurarse de que el riñón donado es compatible tanto a nivel sanguíneo como tisular. Esto reducirá la posibilidad de que se rechace el nuevo riñón. También hay que evaluar al paciente para asegurarse de que no padece ninguna enfermedad coronaria, pulmonar o cualquier otra patología importante como cáncer que disminuiría su vida útil. Expectativas tras la cirugía La duración de la cirugía de trasplante renal suele ser de aproximadamente 3 horas. Durante este proceso el riñón donado se ubica en la parte inferior del abdomen, se unen los vasos sanguíneos del riñón donado a las arterias y a las venas del trasplantado, conectando por último el uréter a la vejiga. La sangre entonces fluirá a través del nuevo riñón, comenzará a filtrar y a eliminar desechos y a producir orina.El nuevo riñón comenzará por lo general a funcionar de inmediato. En la mayoría de los casos, los riñones enfermos o dañados no se extraen a menos que estén o puedan provocar una infección renal grave (pielonefritis), cáncer, síndrome nefrótico o sean poliquísticos.El paciente deberá permanecer hospitalizado entre 7 y 10 días tras recibir su nuevo riñón. El nuevo riñón en algunos casos tardará algún tiempo en producir orina por lo que puede ser necesario realizar diálisis y administrar diuréticos para facilitar la expulsión del exceso de agua y sal del cuerpo.Después de la cirugía se deben administrar medicamentos como prednisona, azatioprina, ciclosporina e inmunosupresores. Estos medicamentos sirven para evitar el rechazo del cuerpo al nuevo riñón y el paciente los tendrá que tomar durante el resto de su vida.Durante las primeras semanas e incluso meses después de la cirugía, el cuerpo puede rechazar el nuevo riñón. A esta situación se la denomina rechazo agudo y se produce en el 25% - 55% de las personas después del trasplante. La mayoría de las veces puede tratarse con medicamentos inmunosupresores.El rechazo crónico es un proceso gradual y progresivo de pérdida de la función renal y puede aparecer a los meses e incluso años después de la cirugía. Los expertos no comprenden del todo las causas del rechazo crónico y no tiene tratamiento. La mayoría de los pacientes deben volver a ser dializados o a ser trasplantados.Ante una enfermedad renal crónica grave el trasplante de riñón permite prolongar y mejorar la calidad de vida del paciente durante más tiempo, que si elige tratar solo su enfermedad renal con diálisis.Los trasplantes de riñón de parientes de primer grado como padre, madre, hermano o hermana suelen ser los más exitosos. Las tasas de éxito son mejores cuando las personas son trasplantadas antes de que la insuficiencia renal pase a ser tan grave que se necesite diálisis. Datos importantes:El trasplante renal es mejor tratamiento que la diálisis ya que las tasas de supervivencia son mejores. El paciente trasplantado dispondrá de una vida más normal ya que no tendrá que recibir diálisis 3 veces a la semana. Aunque un trasplante de riñón es un procedimiento costoso, en realidad lo será menos que los tratamientos de diálisis a largo plazo.Existe una larga lista de espera de pacientes a la espera de recibir el riñón de un donante y no hay ninguna garantía de que el trasplante tenga éxito. No suelen aparecer muchas complicaciones en aquellas personas que son buenas candidatas a la cirugía y que no padecen otras enfermedades graves como coronariopatías inestables o cáncer que limiten su esperanza de vida.No todo el mundo es capaz de soportar un trasplante de riñón. No se podrá someter a un trasplante de riñón si padece una infección activa u otra enfermedad que ponga en peligro su vida como cáncer o enfermedades cardiacas o pulmonares importantes.Tras el trasplante de riñón se deberán administrar medicamentos que supriman el funcionamiento del sistema inmune (inmunosupresores) como prednisona, azatioprina, tacrolimus y ciclosporina para ayudar a prevenir el posible rechazo del nuevo riñón. El trasplantado tendrá que tomar estos fármacos durante el resto de su vida y al debilitar el sistema inmune existe un incremento del riesgo de desarrollar infecciones graves y la posibilidad de que su cuerpo rechace el nuevo riñón incluso tomando estos medicamentos. Si esto llega a suceder habría que iniciar de nuevo la diálisis y esperar posiblemente a otro trasplante de riñón.Los inmunosupresores también pueden aumentar el riesgo de otras enfermedades como el cáncer de piel, linfoma y sarcoma de Kaposi. Cuando el paciente toma estos medicamentos se incrementa el riesgo de desarrollar diabetes, hipertensión, cardiopatías, cataratas e inflamación hepática (cirrosis).
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