Vivir con lo justo
El sueldo no alcanza, o la plata no rinde. Siete de cada diez argentino dicen que apenas logran llegar a fin de mes con sus ingresos, según una encuesta privada.Esa es la percepción que hay en la calle. Los bolsillos lucen flacos, el presupuesto familiar escuálido, en un contexto donde la persistente inflación carcome ingresos.Dos de cada tres familias apenas llega a fin de mes con sus ingresos; el 11% se está endeudando; el 8% está consumiendo sus ahorros, mientras que sólo el 10% está ahorrando.Así lo revela la medición de septiembre pasado del índice general de expectativas económicas (IGEE) que elaboran la Universidad Católica Argentina (UCA) y TNS Gallup.El relevamiento precisó que "las personas con menor poder adquisitivo (70%), los mayores de 65 años (70%) y los habitantes del interior del país (68%) son quienes manifiestan tener más dificultades para llegar a fin de mes".El estudio puntualizó que el 62% de los argentinos consideró que la situación económica del país "es mala o muy mala", mientras que el 30% opinó que "no es ni buena ni mala" y un 7% que es "muy buena o bastante buena".Con respecto a la situación económica para los próximos seis meses, el 43% pronosticó que "será mucho o algo peor", el 31% que "no será ni mejor ni peor", y el 20% que "será mucho o algo mejor que la actual".El estudio mide lo que se conoce como "pobreza subjetiva". Es decir una metodología que busca capturar la sensación térmica social, que suele ser bastante distinta de otros indicadores formales.Por lo pronto, está a años luz del dibujo del Indec, según el cual en Argentina prácticamente no hay pobres. La gente, en concreto, se siente más pobre.Desde que el gobierno K destruyó las estadísticas oficiales, resulta difícil calibrar la situación económica real de los argentinos. Como sea, el estudio de la UCA y TNS Gallup tiene el mérito de aproximarse al punto de vista de la población.De él no sólo se desprende la sensación dominante en la economía doméstica. Plantea, a la vez, el interrogante sobre la estructura de ingresos en la Argentina.De tanto hablar de la pobreza, parece haberse instalado la idea de que superando cierto umbral -determinado por el costo de la canasta familiar- se vive en el mejor de los mundos.La utopía en Argentina es no ser pobre. ¿Qué pasa con el resto de los argentinos que escapan a esta categoría? ¿Acaso viven con sueldos del primer mundo?Se diría que gran parte de ellos viven con los justo, dentro de una medianía económica. Que sólo el 10% de los hogares -según el informe de marras- tenga capacidad para ahorrar, es dramático.Ese porcentual revela el empobrecimiento de la clase media argentina, que es tanto o más grave que la situación de los millones que no pueden cubrir una canasta básica.Una clase media sin capacidad de ahorro ya es media clase. Porque si hay algo distintivo de este sector social -al menos en el mundo capitalista- es su capacidad para generar excedentes y reinvertirlos.Una clase media sin recursos revela un país donde es imposible la movilidad social. Podrá tener ese perfil desde el punto de vista cultural, pero la clave es que lo respalde con ingresos.Un grupo social en crisis suele denotar ese divorcio: mantiene su sistema de valores y expectativa mental, mientras se hunde materialmente. ¿Acaso la clase media argentina no vive esta fractura existencial?Gran parte de ella añora un estilo de vida que no puede mantener. Ese estilo de vida sólo puede ser financiable con ahorro hogareño.El dato es que nuestra clase media, al menos un gran sector de ella, vive con lo justo.
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