Vivir solo, un modelo de vida urbana en auge
Aunque resulte paradójico, en la "socialista" Estocolmo el número de gente que vive sola supera el 60 por ciento. Se trata, en realidad, de una tendencia contemporánea que suscita controversia.El desarrollo económico, la posibilidad de que todo el mundo esté abundantemente abastecido, y que por tanto las necesidades materiales sean satisfechas, ha sido la obsesión de la modernidad.Quizá un efecto no calculado del bienestar sea la adopción de un modelo de vida unipersonal, hoy en auge en todas las grandes capitales. Se trata de un fenómeno urbano atado a la disponibilidad de ingresos.Eso nos anoticia la periodista de La Nación Juana Libedinsky, quien en un revelador artículo nos recuerda, como al pasar, que siempre los más privilegiados han podido utilizar sus recursos para separarse de sus parejas.Como en ninguna otra época de la historia, nos cuenta, hoy cada vez más personas eligen vivir solas. Las estadísticas al respecto impresionan. En las ciudades norteamericanas más prósperas como Nueva York y Washington, casi la mitad de los hogares son de una sola persona."En París, la ciudad de los enamorados, más de la mitad de la gente vive sola, y en la Estocolmo socialista, el número supera el 60 por ciento. Los norteamericanos serán el emblema del culto al individualismo, pero en Alemania, Francia, Gran Bretaña y Japón hay una mayor proporción de hogares unipersonales que en EE.UU.", revela Libedinsky.El instinto social, el deseo de vivir con otros, sobre la base de grupos y clanes, parece menguar a medida que la prosperidad económica permite que los individuos se basten a sí mismos, desde el punto de vista material.China, Brasil e India, por caso, confirmarían esta hipótesis. De países indigentes, con características societarias más bien tribales, han despuntado en las últimas décadas como potencias económicas emergente, creando una clase media más individualista.Según las estadísticas son esas las naciones donde se registra el aumento más marcado de proporción de gente viviendo sola. La disponibilidad de dinero, y el desarrollo de un entorno tecnológico que facilita los intercambios virtuales, generarían las condiciones, y el atractivo, de vivir en solitario.Están quienes miran el fenómeno con optimismo. Vivir solo, dicen, encaja en perfecta sintonía con valores modernos. Promueve libertad, control y autorrealización, todos aspectos apreciados por la sociedad postmoderna.Eso piensa Eric Klinenberg, profesor de sociología de la Universidad de Nueva York, para quien "los sistemas de comunicación abiertos vuelven a la autonomía más atractiva: nos permiten vivir solos pero entrar en contacto con los demás cuando y como queremos y en nuestros propios términos".El argentino Sergio Sinay, especialista en vínculos humanos, tiene sin embargo una visión sombría sobre lo que pasa. En su libro "Conectados al vacío" habla de la soledad colectiva en la sociedad virtual.En su opinión, el presente modelo social y cultural fomenta una vida "sin alteridad", un fenómeno que se agrava con las nuevas posibilidades online. "La sociedad actual es la más conectada de todos los tiempos. Sin embargo, cada día más personas están solas e incomunicadas como nunca".Confundimos, aclara, conexión con comunicación. Internet, telefonía celular y todo tipo de nuevos artefactos, que en teoría deberían ser herramientas al servicio de enriquecer la vida de las personas, no han hecho más que empobrecer sus vínculos, dice Sinay.La expansión de las vidas solitarias en hogares unipersonales, finalmente, ¿pone en jaque la sociabilidad humana?
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