¿Vuelta a los ’90?
Las provincias argentinas, en lugar de recuperar recursos escamoteados por el poder central, han sido invitadas a endeudarse para paliar sus rojos presupuestarios.Esta medicina en el interior ya la conocemos. En los '90 el centralismo utilizó a los Estados del interior como variable de ajuste. Les cargó gastos (en salud, educación y demás) sin los correspondientes recursos.El exceso de gasto, entones, debió ser financiado con recursos prestados a cuenta del futuro. Corolario: remesas de coparticipación embargadas y fuertes deudas bancarias terminaron quebrando las finanzas provinciales.El Estado nacional había seguido idéntica lógica: la "transformación" de los años '90 resultó una fiesta, aunque financiada abusivamente con deuda y venta masiva de empresas públicas y privadas.El alegre esquema, consistente en vivir de prestado, era insostenible en el tiempo. Y por eso estalló en 2001, produciendo la anarquía de las cuasimonedas.La maxidevaluación de la moneda, en un contexto internacional a favor de los bienes agropecuarios, permitió que el campo argentino aportara los dólares que el sistema necesitaba.El mentado "modelo productivo", más allá de que el encarecimiento del dólar atajó la importación, mejorando la performance de la industria nacional, fue esencialmente agro-exportador.En este contexto, la economía de las provincias argentinas, asentada en la agroindustria, fue el secreto del dinamismo de estos años. ¿Acaso eso significó, por ejemplo, el saneamiento de los presupuestos del interior?Ahí está la madre del borrego. En Argentina cambia todo -las ideologías y los personajes públicos- menos el modelo unitario, por el cual al fruto del esfuerzo económico del interior se lo apodera el poder central.En estos años de neo-unitarismo progresista, las provincias han vuelto a ser la variable de ajuste: la renta aduanera (retenciones), como en la época de dominio de la oligarquía porteña, en el siglo XIX, ha sido confiscada por el poder central.En realidad el grueso de los recursos fiscales -el 75%- se lo queda el gobierno nacional. Así, en estos años las provincias se han convertido en sucursales de la Casa Rosada.Ahora que la crisis económica aprieta, y los ingresos fiscales menguan, en lugar de devolverles en justicia a las Provincias aquello que aportan, para solucionar sus desequilibrios presupuestarios, el gobierno central las condiciona para que se endeuden.A eso apunta la modificación a la norma de Responsabilidad Fiscal, pergeñada por el Ejecutivo, y aprobada por el Congreso en estas horas. Gobernadores y legisladores, ante el rojo en las cuentas provinciales, aceptaron el convite.En defensa del gobierno K, el legislador correntino Fabián Ríos, argumentó que la modificación a la mentada ley -que básicamente relaja la disciplina presupuestaria- "es para que las provincias no salgan a emitir cuasi monedas".El autor de la ley ahora suspendida, el ex ministro de economía Roberto Lavagna, lanzó duras críticas a la iniciativa. "Abre el camino para volver a tomar deuda, como ocurrió hasta el colapso de
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