Vuelve Trotsky
Mientras en el mundo se celebra por estos días la caída del Muro de Berlín, y con ella el ocaso del comunismo, en Argentina (siempre a contramano) se ve un renacer de la ultra-izquierda, a caballo de la conflictividad social.El fantasma de Trotsky, el político y teórico revolucionario soviético, protagonista de la revolución bolchevique en Rusia en 1917, sobrevuela inesperadamente en el país.Reivindicado por grupos que protagonizan piquetes y conflictos sindicales en el último tiempo, en abierto desafío a los caciques sindicales de la CGT, y por extensión al gobierno K, Lev Davídovich Bronstein, ése era su verdadero nombre, está entre nosotros.Quien tuviera a cargo la creación del Ejército Rojo, y junto a Marx y Lenin figura como líder revolucionario indiscutido, tuvo un final parecido a Robespierre.Se enfrentó política e ideológicamente a José Stalin, liderando la Oposición de Izquierda, lo que le causó el exilio y posterior asesinato en México a manos de ex correligionarios, el 21 de agosto de 1940."¿Qué es ser trotskista hoy?". Así reza el encabezado de un interesante artículo de Rubén Szanoff, miembro del Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST-Nueva Izquierda), uno de los grupos de ultra izquierda, cuyo activismo ganó espacio últimamente en Argentina.La nota aparece en el portal digital de esa organización. Seguir su razonamiento ilustra en gran medida la cosmovisión de estos sectores, que aparentemente han encontrado las condiciones políticas y sociales para su reaparición.Según Szanoff, la caída del Muro fue el derrumbe del stalinismo, pero no del comunismo. En 1917, una revolución socialista de obreros y campesinos encabezada por Vladimir Ilich Lenin y León Trotsky, conmueve al mundo.Tras la muerte de Lenin y a partir de los años '30, esa revolución se congela. Toma el poder una burocracia encabezada por Stalin (1879-1953). Después de 1945, ese sistema social se extiende a Europa Oriental hasta que se derrumba en 1989.¿Qué pasó? "En el Este europeo y en los países donde se había llegado a expropiar a la burguesía, la burocracia estalinista terminó liquidando las conquistas y ensuciando las bandera del socialismo", razona Szanoff.Así, el "fracaso del socialismo", agitado como campaña por el capitalismo tras la caída del Muro de Berlín, no fue sino el derrumbe de la "caricatura" stalinista."El gran acierto de Trotsky fue ver y combatir esta degeneración", advierte Szanoff. De ahí su plena actualidad dentro de la tradición comunista. "Nosotros peleamos por un Socialismo del Siglo XXI", afirma este miembro argentino del MST."Queremos reemplazar al capitalismo por un nuevo sistema, una sociedad sin explotadores ni explotados", refiere. Y añade: "Ser trotskista es pelear por la revolución socialista".Szanoff da una pista sobre los conflictos gremiales que se están dando hoy en la Argentina. "Para ganar los conflictos, es vital la democracia en los sindicatos. Que la base decida en asamblea es la vida o muerte para la organización, la unidad en la lucha y para que surjan nuevos dirigentes combativos"."Es la única forma de pasarle por encima a la burocracia de la CGT y a la que mostrándose distinta, como la cúpula de la CTA, utiliza los mismos métodos. Hay que terminar con todos los dirigentes vendidos que intentan enchalecar los reclamos". ¿Qué busca, de última, el MST? Los trotskistas, declara Szanoff, pretenden"impulsar la movilización permanente de las masas hacia la toma del poder", para lo cual se impone, dice, la agitación revolucionaria en toda la sociedad.¡Hasta la victoria siempre!, remataría el Che.
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