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Y un día apareció Pichetto y dijo: "pa' lo que guste mandar"

Empardar la movida de Fernández-Fernández no iba a ser fácil. Pero la política argentina no para de dar sorpresas. Pichetto, el máximo exponente de la rosca vernácula, sentado frente al Presidente en la reunión de gabinete. Es fuerte la imagen. Como fuerte el impacto que produjo tanto fuera como en el interior del propio gobierno.

Jorge Barroetaveña

Hace algunas semanas, cuando la crisis arreciaba y todo era un tembladeral, Pichetto se presentó ante un grupo de inversores y tenedores de deuda en Estados Unidos. Su discurso, prudente y moderado sorprendió a propios y extraños. Les dijo que Argentina no caería en default, que honraría sus deudas y que el gobierno estaba haciendo los ‘deberes’. Pese a que las malas noticias corren más rápido que las buenas, Macri se enteró al toque de sus palabras. Pocos días después lo recibió en el marco de los famosos 10 puntos a consensuar con distintos sectores políticos, económicos y sociales. Quizás en ese momento ya rondaba por la cabeza presidencial la idea de escuchar los reclamos de ‘abrir’ Cambiemos. Pero no había encontrado a la persona adecuada. El último intento de convencer a Ernesto Sanz había fracasado y ninguno de los otros nombres que le habían acercado lo conformaba del todo. Sólo algún historiador curioso develará algún día en qué momento tomó la decisión. No se tiró a la pileta. Peña y Frigerio hicieron el primer toque. Cuando la respuesta fue positiva bastó una charla telefónica.

“No dudé un segundo”, disparó el eterno jefe de bloque de senadores del PJ, describiendo cómo fue su diálogo con el Presidente. Partida Alternativa Federal, sin rumbo definido de sus principales integrantes, tampoco el futuro político del rionegrino estaba demasiado claro. El ofrecimiento presidencial fue un maná que le cayó del cielo y le permitió retomar el protagonismo que ha tenido desde la década del ’90 en la política local.

Pichetto, que desde hace 16 años ocupa la jefatura de su bloque en el Senado, cargo que abandonará en las próximas horas, ha sido el espadachín verbal y operativo de los gobiernos peronistas desde los ’90. Odiado por los opositores y amado por los oficialistas ha manejado con mano de hierro todas las iniciativas parlamentarias de los ejecutivos de turno. Fue capaz de defender con la misma cara decisiones contrapuestas y antipopulares o, en los últimos años ser el primer soldado de la trinchera en defender los fueros de Carlos Menem y Cristina Kirchner. Es raro porque si Cristina hoy no está presa es porque los senadores comandados por Pichetto tiraron al Río de la Plata la llave de su desafuero.

Pichetto conoce como pocos los secretos del Congreso, no hay nadie que no le deba un favor y encima tiene una relación aceitada con los gobernadores. Aunque posee una cualidad que terminó por inclinar la balanza: en el mundo de la política se lo considera un tipo leal y de palabra. Estos argumentos pesaron para que Macri se inclinara por él, sorpresivamente para muchos. Algunos radicales, que pedían la apertura de Cambiemos, se quedaron mirando la fiambrera y todavía tratan de digerir la decisión. Lo mismo que Peña y Durán Barba, eternos custodios del ‘purismo’ PRO.

Pero el horno no está para bollos, y la estrategia electoral pedía ‘gestos’ Y apareció Pichetto para llevar más calma a los mercados y cierta euforia exagerada de los operadores económicos. El rionegrino no aporta votos, aunque sí capacidad operativa, ‘rosca’ política de la buena y es peronista, condición que nadie podrá negarle.

Su aparición además, sirvió para restarle protagonismo a Sergio Massa y su decisión de volver con el kirchnerismo. El tigrense es como esos equilibristas, que tiene cinco bolas en las manos y no se le puede caer ninguna. En el camino ya perdió a Graciela Caamaño y pugna porque al menos le den la posibilidad de ir a una PASO y pelear con Cristina y Alberto. Suena raro que ocurra porque serían los únicos que atravesarían esa instancia, exponiendo su interna ante los demás. Lo contrario es aceptar una diputación nacional y la eventual presidencia de la Cámara. Sabe a poco para haber dado el salto, implosionar Alternativa Federal y resignar quizás para siempre sus deseos de ser Presidente.

Aunque el reacomodamiento de fichas de Alternativa, al final puede ser peligroso para el oficialismo. Urtubey, que coqueteó hasta el final con Macri, optó por Lavagna. Esa fórmula podría ser también una aspiradora de votos desencantados de Cambiemos.

Claro que si todo marcha como hasta ahora, las PASO serán una ilusión y sólo servirán para contar los porotos para la primera vuelta. No desdeñable para aquellos que tienen pensado un voto estratégico, como permite el sistema electoral argentino.

Fernández y Fernández van mostrando de a poco sus cartas. En un acto en La Bancaria Cristina se llevó todas las miradas y fue el centro de la escena. No tan lejos, en Comodoro Py, empezaba el juicio contra Ricardo Echegaray y Cristóbal López por los 8.000 millones que Axion Oil retuvo y nunca le entregó al fisco. Orgulloso y desafiante, Cristóbal apoyó sobre el escritorio “Sinceramente”, el best seller de Cristina. En la cara de los jueces. Hechos, no palabras.

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