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Día de la Educación Técnica, una buena excusa para repensar el valor de la formación de los y las jóvenes

Se celebra todos los 15 de noviembre. En la ciudad son tres las escuelas de educación técnica. Del tradicional taller de carpintería a las impresoras 3D de última generación. En sus aulas se forman los hacedores del futuro. Muchas veces, los recursos no alcanzan. ¿Se puede pensar un país de matriz productiva sin el apoyo suficiente a la formación técnica?

Por Luciano Peralta

Son las “escuela fábrica” de antaño, cuando el país conservaba una fuerte impronta industrialista. Con la destrucción de la matriz productiva nacional y la fiesta (para poquitos) del neoliberalismo las escuelas de educación técnicas fueron desfinanciadas, como toda la educación pública, y sufrieron cada uno de los vaivenes económicos-institucionales de la Argentina del último medio siglo.

Así y todo, conservan un lugar de prestigio en el mapa educativo nacional. El egresado técnico juega con ventaja al momento de ingresar al mercado laboral o a la formación universitaria.

Hoy es el Día de la Educación Técnica. Se conmemora la creación, en 1959, del Consejo Nacional de Educación Técnica (Conet). Organismo que rige la enseñanza de distintas especialidades tecnológicas y científicas en numerosas escuelas del país, actualmente llamado Instituto Nacional de Educación Tecnológica (INET).

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Por eso, mientras el Consejo General de Educación (CGE) prepara el terreno para la vuelta a las clases presenciales en sus talleres -en uno de los momentos sanitarios más críticos para Gualeguaychú-, ElDía recorrió las tres instituciones de formación técnica de la ciudad y dialogó con sus autoridades.

Ni ENET, ni de mujeres

La Escuela Técnica N° 1 “Alférez de Navío José María Sobral” fue fundada en 1943. En ese momento era una escuela para mujeres, así como la Técnica N° 2 era para varones. “Nace como una escuela femenina, en la que se formaba en oficios como la costura, el bordado, la fantasía y otras necesidades del Gualeguaychú de aquella época”, contó a ElDía su rector, el profesor Sixto Roldán.

Pero esto dejó de ser así hace, más o menos, medio siglo, cuando pasó a ser una institución mixta. También dejo de ser una escuela nacional con la Ley de Educación Federal del primer menemismo, allá por 1993. Proceso que significó el desfinanciamiento de las escuelas técnicas, y de la educación pública en general.

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Sixto Roldán, rector de la Técnica N°1 desde hace seis años
Sixto Roldán, rector de la Técnica N°1 desde hace seis años

Pero en el inconsciente colectivo, sobre todo entre quienes suman más 40 años, sigue referenciándose como la ENET de mujeres. Y es que algo de realidad hay en esa idea, ya que los varones que concurren actualmente siguen siendo “muy poquitos”, según informó el propio Roldán.

“La formación técnica te ayuda para la resolución de los problemas de la vida, en general. En el ciclo básico el alumno aprende a cocer, a cocinar y a administrar. Luego se especializa. Pero ese proceso es conocimiento que después se aplica a cualquier situación de la vida”, expresó el directivo. Y agregó: “Nosotros formamos personas para el mundo del trabajo; la idea es que quien salga de aquí pueda crear su propio emprendimiento o trabajar en relación de dependencia”.

La oferta educativa marca tres tecnicaturas: Administración de Empresas, Industria del Vestir, y Gastronomía. “En algunas especialidades hay demanda por parte del mercado laboral y otras están un poco relegadas. Hoy por hoy, las empresas necesitan técnicos, pero la primera demanda es que el egresado sepa leer, escribir e interpretar. En cada uno de los cuadernos que nos bajan de Educación eso se reafirma constantemente, tanto la comprensión de texto como la lectura y la escritura”, contó el rector. Y, para que se entienda, ofreció un ejemplo cotidiano: “Antes existía el teléfono fijo. Hoy todos tienen celular. Y los alumnos escriben todo abreviado. TQM es te quiero mucho, por ejemplo. De hecho, hay docentes que también escriben así. Creo que eso se traslada a otras áreas, a la redacción de un currículum o a los escritos manuscritos. Por eso tanto los privados como el Estado hacen hincapié en ese aspecto básico más que en otros”.

escuela tecnica

La Técnica N° 3 cuenta con 530 alumnos y cerca de 150 docentes, entre titulares y suplentes. Como en el resto de las escuelas de este tipo, el ciclo común contempla los tres primeros años de la secundaria y la especialidad, los últimos cuatro. Y, además de las tecnicaturas, ofrece cursos de formación profesional, como cosmetología, peluquería y bordado, entre otros.

“La escuela técnica tiene una particularidad que la diferencia del resto. Si bien te prepara para el mundo del trabajo, es exigente y demanda una importante carga horaria. Cualquier escuela tiene 30 horas semanales. Acá, dependiendo de la tecnicatura, tenés esas 30 horas, más 6, 8 o 12 horas de taller, más tres de educación física. Esa complejidad hace que algunos alumnos se cansen y se cambien de escuela. Pero el valor del título de la técnica es particularmente importante”, remarcó quien hace seis años es rector de la institución. Y, respecto a la situación económica, reconoció que “todo sale caro, tanto el comprar las telas para la confección de la ropa como la mercadería para la cocina”.

“El dinero que el Estado destina a veces no alcanza para cubrir todo. Nos pasa siempre, esto no es de ahora. Por ponerte un ejemplo: nosotros tenemos cerca de 40 máquinas de coser, que necesitan mantenimiento anual, pero es muy costoso, entonces no se hace”, sintetizó Roldán.

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“Somos el motor de la producción de este país”

Aunque su edificio tiene apenas 15 años, la Escuela Técnica N° 3 “15 de Noviembre” tiene una larga historia. “En 1983, la Corporación del Desarrollo entendió que hacía falta mano de obra calificada, y creó cursos de formación profesional. Con el tiempo se conformó el Centro de Formación Profesional N° 1 (identificado como Conet por la referencia al organismo nacional) y, ya en 2005, la Escuela de Educación Técnica N°3, gracias a gestiones de la anterior rectora, Lucrecia Michel. Del 83 a esta parte no ha sido más que crecimiento, lo que culmina con este edificio y la oferta de tres especialidades técnicas y formación profesional”, presentó su rector, Julián Gelós.

escuela tecnica

Las tres tecnicaturas son en Electrónica, en Industrialización de la Madera y el Mueble y en Automotores. Respecto a la formación profesional, ofrece los títulos de soldador, soldador básico, montador electricista y confeccionador a medida (modisto, modista). Esta última oferta se transformará próximamente en una capacitación laboral.

Además, el año que viene se proyecta abrir el cupo para la formación en Inyección Electrónica del Automotor y en Introducción a la Automatización, una especialización de formación profesional que demandará ser técnico para poder hacerla.

El crecimiento al que hace referencia el rector ha tenido mucho que ver con la permanente creación y presentación de proyectos de créditos fiscales. A través de esta herramienta la escuela ha podido desarrollar el Laboratorio de Ensayos de Motores de Combustión Interna, y la incorporación del Taller de Saberes Digitales, que contempla disciplinas como la robótica, la programación, las tecnologías aditivas como son las impresiones 3D, -cuentan con cinco, en total- y las pantallas interactivas.

Julián Gelós
Julián Gelós es el rector de la técnica más joven que tiene Gualeguaychú
Julián Gelós es el rector de la técnica más joven que tiene Gualeguaychú

“Siempre estamos tratando de innovar, no quedarnos en diseño curricular del año 2011…tratamos de ser una escuela dinámica, porque entendemos que tanto la realidad como la tecnología son dinámicas. Se trata de incorporar saberes nuevos, que tienen que ver con la demanda de la sociedad”, indicó el directivo.

“Nosotros somos el motor de la producción de este país. Necesitamos que se visibilice más y se invierta más en educación técnica. Una multinacional se va, pero quienes se quedan y generan los puestos de trabajo genuinos son muchos de los que salen de acá. Por eso que creemos que el Estado se debe esa discusión y debe ir más allá de la educación técnica, y generar programas de incentivo a la pequeña y mediana empresa para motorizar la producción que tanto no hace falta”, consideró Gelós.

Nosotros somos el motor de la producción de este país. Necesitamos que se visibilice más y se invierta más en educación técnica

Por otro lado, respecto al grado de inserción laboral de sus egresados aseguró que “hay distintas realidades”, como pasa en cualquier escuela. “Tenemos chicos que ya sabes a lo que vienen y salen con la idea de tener su propio emprendimiento, incorporarse a alguna empresa o estudiar en la universidad. A otros les cuesta más y van buscando su camino, algo que es propio de la adolescencia”.

Muchas veces escucho demasiada crítica a los jóvenes y, por experiencia vivida acá adentro, estoy convencido de que son el futuro, creo mucho en ellos y trabajamos para darles la mayor cantidad de herramientas. He conocido jóvenes espectaculares”, expresó, orgulloso, el rector de la institución.

Por último, sobre el valor agregado de la formación técnica, Gelós expresó: “Puedo decir muchos conceptos y definiciones, pero te la voy a hacer más simple: electricista sos en todo el mundo. Si el estudiante reconoce y valoriza estos siete años de formación, es una herramienta para toda la vida. Técnico automotor también sos en todo el mundo, lo mismo que técnico electrónico; carpintería vas a saber en cualquier país. Hay que valorizar el título técnico”, indicó el directivo de la escuela a la que concurren 450 estudiantes en las tecnicaturas y 200 en la formación profesional.

El desafío de generar conocimiento

Luego de un 2019 marcado por una destacable lucha por el edificio nuevo, en la que el Centro de Estudiantes de la Escuela de Educación Técnica N°2 “Presbítero José María Colombo” y buena parte de la comunidad educativa tuvieron un papel preponderante, días atrás el gobierno provincial anunció la licitación de la obra, con una inversión inicial de más de 168 millones de pesos.

Al respecto, el rector de la institución, César Timone, dijo que se trata de “algo sumamente importante para la escuela”. Ya que “para el futuro se abren un montón de oportunidades, porque en los talleres va a haber nuevos espacios, laboratorios, y eso va a impactar, obviamente, en la formación de los estudiantes”.

Cesar Timone
Cesar Timone, rector de la Técnica N° 2, la vieja "escuela fábrica"
Cesar Timone, rector de la Técnica N° 2, la vieja "escuela fábrica"

“El sistema educativo siempre está atado a los destinos del país. Hubo épocas en las que se dio impulso a la industria y eso nos requirió a nosotros formar gente para esa industria; hubo otras épocas en que la industria empezó a decaer y, obviamente, las orientaciones de las escuelas técnicas también, lo que desató importantes luchas por mantener el espíritu de la educación técnica”, reflexionó.

En Técnica N°2 las especialidades son en Computación, Mecánico Electricista y Maestro Mayor de Obras. Mientras que en el nivel superior se puede acceder a la Tecnicatura Superior en Mantenimiento Industrial y el Profesorado en Educación Tecnológica.

“Desde el año pasado, lamentablemente este año no se pudo por la pandemia, estamos ofreciendo formación profesional en carpintería de banco”, agregó Timone. Y reconoció que “si bien el número de varones sigue siendo preponderante, tenemos muchas chicas que se han incorporado, sobre todo a la especialidad de Maestro Mayor de Obras, también en Computación y mucho menos en Electromecánica”.

“No es sencillo, pero generalmente los egresados tienen un plus para poder ingresar a la industria. Algunos estudios que hemos hechos nos indican que el 90 por ciento de aquellos egresados que deciden trabajar lo pueden hacer, tanto en la industria como de manera autónoma”, aseguró.

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“En este sentido, se busca tener una relación fluida con la industria, par que los alumnos puedan ir, conocer como funciona esa tecnología y familiarizarse con ese universo”, contó el rector. Y, sobre el valor de la escuela técnica, indicó: “te forma para el mundo del trabajo, pero también te forma como persona. Porque uno tiene que acostumbrase a cumplir horarios, tenemos responsabilidades, se nos plantea cierta forma de conducta, por ejemplo, en el uso de las máquinas y los cuidados que se tienen que tener. Nosotros compartimos muchas horas, donde se trabaja la solidaridad, el compañerismo. En definitiva, la formación es integral”.

“En cuanto a lo científico y lo tecnológico, las escuelas técnicas deben ser un centro no sólo de reproducción del conocimiento sino también de generación del mismo. Y estoy convencido que eso es posible, generando proyectos y desarrollos como los que, por ejemplo, podemos ver cada año en la feria de ciencia”, sintetizó el docente a cargo de la institución a la que en la actualidad concurren 800 estudiantes.

Junto a la comunidad

A partir de un convenio entre la Técnica N° 3 y el Banco de Sangre de Gualeguaychú, alumnos y docentes desarrollaron un sistema de monitoreo del estado de la sangre en las heladeras y los freezers del lugar.

Cada vez que se hace un traslado de la sangre el sistema crea un archivo PDF con la trazabilidad del estado de la misma, lo que garantiza su calidad y conservación.

En caso de que haya una anomalía, a través de una aplicación, la alerta suena en el celular del responsable. En este caso, en el del doctor Luis Castillo, a cargo del Banco de Sangre. Éste es sólo uno de los muchos ejemplos en que la escuela técnica se integra a las organizaciones de la sociedad para darle valor agregado a las mismas.

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