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Hic Sunt leones

Los cartógrafos que advertían sobre la presencia de fieras en los confines de Roma, en realidad estaban diciendo mucho más que eso.

En los mapas antiguos, en las tierras desconocidas se podía leer: HIC SUNT LEONES; aquí hay leones. Acá no está Roma. Acá no existe la civilización. Usted está en este lugar bajo su propio riesgo. Todo eso —y mucho más— estaban diciendo tres palabras, las cuales, en algunos mapas, eran reemplazadas directamente por la imagen de dos leones. No hacía falta decir más. Había un ícono, un símbolo, que lo decía todo y lo explicaba todo. Eran los tiempos de las representaciones gráficas como modo de comunicación. Esto no debería extrañarnos si entendemos que, hasta varios siglos después de Cristo, muy poca gente sabía leer. "La parte gráfica, al llamar la atención de la persona que no sabía leer, —explica el lingüista Álvaro Álvarez— llevaría al letrado explicar todo lo que dice (…) era una de las formas de difusión de esas iconografías con inclinación didáctica, moral e incluso religiosa". La frase: una imagen vale más que mil palabras, cobra verdadero sentido si lo vemos de este modo.

En 1976 un biólogo, Richard Dawkins, publicó un interesante libro llamado "El Gen Egoísta”; allí, trataba de desentrañar y comprender ciertos comportamientos de las sociedades humanas que, vistos desde una perspectiva evolucionista, carecían de sentido. Es decir, sabemos –o creemos saber— que la primera regla de la evolución es hacer cuanto sea necesario para la reproducción y propagación de la especie; entonces, dedicarse al arte o elegir la muerte antes que renunciar a los ideales iría a contrapelo de los mandatos genéticos. Acuñó entonces un término para dar sustento a su teoría al que definió como: "unidad de transmisión cultural, o unidad de imitación". ¿A qué corresponde dicha definición? A un Meme. Sí, un meme, esa foto o dibujo que nos llega todo el tiempo a través de nuestros teléfonos celulares.

Aclaremos un poco. En su hoy ya clásico libro, Dawkins explica que tenemos dos tipos de procesamiento y transmisión de información, uno es el genoma o mapa genético, mediante el cual se transmiten determinadas características biológicas a nuestra descendencia y el otro el cerebro, que permite procesar la información cultural recibida mediante la enseñanza, la imitación o la asimilación. Ahora bien, un meme no es otra cosa que una forma de transmisión cultural y por lo tanto, también puede replicarse. En definitiva, un meme sería el equivalente a un gen que en vez de transmitir información genética transmite información cultural.

Como en toda transmisión cultural, algo persiste y algo desaparece. Algunas ideas perduran, otras mueren. ¿Por qué algunos memes —o ideas— perduran y otras desaparecen? Según la psicóloga S. Blackmore tiene que ver con el fenómeno de replicación. "Los genes son replicadores. Cuando los animales se aparean o las semillas de una planta crecen, están copiando información con algunas variaciones, debido a la gran presión de la selección natural, mucha de esta información muere. Esto ya lo explicó Darwin en “El origen de las especies". Un fenómeno similar ocurre con los memes, toda la batería informativa que recibimos durante el día, los libros que leemos, los programas de radio y televisión que vemos, las noticias en el celular, están compitiendo por ganar nuestra atención. "Al final del día –dice Blackmore− hemos olvidado la mayor parte de esta información. Pero unos pocos memes tienen éxito y son compartidos por millones de personas".

“El meme funciona como una infección —señala Andrés Barrada— nace, es transmitido por un vector, es recibido por alguien y, antes de ser nuevamente transmitido, puede o no sufrir una mutación; pasamos de la evolución del texto a un cibertexto, concepto similar al que circulaba en la época medieval y renacentista, a través de la representaciones gráficas de los emblemas”.

Creo que es un buen momento para mencionar brevemente el concepto de cultura de masas, definida como el entramado social conformado por las costumbres, modos, formas y tradiciones que tiene una determinada sociedad y asume, como característica fundamental, a los integrantes de la sociedad como consumidores, considerados estos como simples receptores de los estímulos enunciados por la publicidad. En referencia a este concepto, expresa Noam Chomsky que “la industria de las relaciones públicas y la industria de la publicidad, fueron desarrolladas hace aproximadamente un siglo en Inglaterra y es por una razón que se les volvió clara: ya no podían controlar por la fuerza a la población porque habían ganado demasiada libertad. En consecuencia, buscaron otras maneras de mantener el control social y encontraron que una de las mejores maneras de controlar a las personas estaba y está relacionada con sus creencias y actitudes, sobre todo en la práctica de “fabricar consumidores”, para que se dediquen a obtener cosas que están a su alcance (aunque sean prescindibles) y que eso sea la esencia de su vida; de esa manera quedarán atrapados no solo como consumidores, sino también como consumistas.

La cultura de masas contemporánea se caracteriza por la manipulación de éstas y su consecuente control social; lo novedoso, es que las masas no tienen que estar reunidas físicamente en el mismo lugar, sumado a que, como afirma Kernberg (1998) en la cultura de masas, la formación de grupos funciona en un nivel de inmadurez, de infantilismo, lo cual, al dar lugar a un incremento de la credulidad y la emocionalidad en el público, impide un análisis racional de los contenidos multimediales. Por esto es por lo que, actualmente, en la propaganda política no son tan importantes los programas de gobierno ni las posturas ideológicas como la generación de emociones descalificadoras o esperanzadoras, muchas veces sin sustento objetivo alguno, pero eficaces para manipular a un público crédulo. De allí que a la hora de votar dominen las emociones en lugar de la racionalidad sustentada en datos objetivos.

Quizás, tras leer esto, muchos memes no le resulten ya tan graciosos. Sólo quizás.

*Escritor, médico y Concejal por Gualeguaychú entre Todos

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