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Opinion | Concejo Deliberante | Parque del Sol | Sofía Ghiglione

La construcción colectiva necesariamente se nutre de diversas opiniones, disensos y debates

Ayer por la mañana, luego de largo tiempo de discusiones, idas y vueltas, se aprobó el proyecto que autoriza la compra de Puerta del Sol, por parte del Estado Municipal, con el voto de la mayoría del bloque oficialista.

Los días que precedieron al tratamiento del proyecto en el recinto del Honorable Concejo Deliberante estuvieron teñidos por la polémica que se generó debido a que mi voto, como concejala oficialista, iba a ser diferente al de mis compañeros de bloque. La situación generada me llevó a reflexionar sobre las concepciones que tenemos del Concejo Deliberante, órgano que por primacía ejerce la representación de la ciudadanía en el Estado local, y sobre lo que consideramos como construcción o proyecto colectivo si nos asusta la diversidad de opiniones y los sanos disensos dentro de los márgenes ideológicos que abrazamos, como representantes de un movimiento tan amplio, pero con banderas tan claras, como es el peronismo.

El Concejo Deliberante de nuestra ciudad cuenta con 13 concejales y concejalas que representan a tres espacios políticos. Cada uno de los integrantes del Concejo, más allá de su pertenencia ideológica y político partidaria tiene una trayectoria de vida, una trayectoria educativa y profesional, una trayectoria de militancia, una pertenencia a diferentes agrupaciones sociales, etc. por lo que pretender que no se generen disensos frente a decisiones o al modo de llevar adelante una política, aún con un mismo fin ideológico, sería un escenario poco real, y a mi entender un escenario que devalúa la función del HCD.

Los concejales y concejalas estamos para discutir, ese es parte nuestro trabajo. Nosotros tenemos la obligación de estudiar a fondo cada proyecto, cuestionar lo que no nos cierra, proponer opciones superadoras y buscar el consenso para que nuestras ideas se plasmen en las normativas que rigen la vida de nuestra localidad. Por esto, lejos de sentir que mi voto en contra del proyecto de Parque del Sol es un problema, yo considero que ese disenso dentro del bloque enaltece nuestra actividad, evidencia que nos comprometemos con cada proyecto y defendemos nuestras posturas con vehemencia haciendo honor al cargo que nos encomendó la ciudadanía que ejerzamos

En todo momento al argumentar mi voto negativo al proyecto de Parque del Sol he dejado en claro que lejos de oponerme a la concepción ideológica del espacio público como herramienta generadora de integración o comunión social, mi cuestionamiento fundamentalmente se ha sustentado en el complejo contexto qué esta viviendo el mundo entero, producto de una pandemia que aún hoy solo nos genera incertidumbre. Considerar poco oportuno el tratamiento de la compra de una playa en un momento atravesado por una crisis sanitaria pero por sobretodo social, que ha llegado a generar un rediseño de nuestra cultura cotidiana y de nuestras formas de relacionarnos, y ha profundizado una crisis económica que de algún u otro modo ha afectado a cada uno de nuestro vecinos y vecinas, es una opinión razonable, que se puede o no compartir, pero nada tiene que ver con una visión privatizante del espacio o una ideología individualista y antidemocrática.

Considero que el acceso de espacio público de calidad es un derecho de cada vecino y vecina en cada barrio de la ciudad, y una obligación de todo proyecto que brega por la equidad. Un espacio publico de calidad en el barrio no solo genera comunidad sino que también es una herramienta para la dignificación de los sectores más vulnerables, es una demostración de que todos, vivamos donde vivamos, merecemos un bello entorno donde encontrarnos, es un motor para la mejora del espacio privado y es un punto fundamental en el que pueden intervenir los gobiernos en la búsqueda de la igualdad.

Mi postura ideológica y mi pertenencia al peronismo, no entran en debate por disentir en el sentido de la oportunidad de un proyecto. Los cuestionamientos, las miradas diferentes, las sanas discusiones son las que permiten enriquecer los proyectos. La falta de todo ello llevan a personalismos que difícilmente perduren en el tiempo.

Entiendo la política como el debate de ideas, como construcción colectiva, no creo en las verdades reveladas, por eso considero que mientras sigamos asombrándonos por el disenso, la discusión, el debate y la confrontación, siempre en el marco de respeto, no vamos a poder madurar como sociedad.

*Concejal del PJ local

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