OPINIÓN
Reflexiones de una psicóloga: "Los jóvenes nos piden a gritos 'bastones' para sostenerse porque se sienten solos"
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¿Es un horror? Sí, pero ya no nos horrorizamos
¿Da bronca? Si, pero no la desarmo, la actúo.
¿Impotencia? También pero me quedo como espectador, sin el poder involucrarme en opinión, nos gana la tibieza en vez de mostrar bases sólidas y solventes a jóvenes que nos piden a gritos bastones para sostenerse porque se sienten solos. Aunque te digan lo contrario (lo cual es lógico por su edad), estemos cerca, miremos dialoguemos porque para armarse, constituirse como ser social y, por ende para desenvolverse en la vida, te necesitan .
Pero…¿Cómo se hace para transmitir valores desde el amor si todo lo que vivimos es horrible, injusto, y eso nos llena de rencor?
Contextualizar siempre es fundamental, o mejor dicho pensar en la época que nos atraviesa y nos modifica . Es cierto que es un horror pero ya no nos horrorizamos -lo cual me parece gravísimo-, la bronca se actúa en vez de desarmarse, porque venimos gestando una sociedad violenta desde hace ya algunos años.
La impotencia se siente porque no se sabe cómo se para con tanto ruido: tanta rabia, tanta falta de amor y empatía, un sistema que debería protegernos pero no lo hace, al contrario le da valor a la suma de violencia, la salud pública decaída, privilegiado tenés que ser para atender tu salud mental y un sueldo que alcance a pagar lo básico: 3 trabajos; un alquiler por las nubes, y un bienestar que los adultos no le pueden asegurar a sus adolescentes.
Entonces, es también natural que con tiempo cero, los adultos mostremos enojos, broncas e injusticias a nuestros niños, niñas y adolescentes y nos vamos llenando de odio y rencor.
Es algo mucho más profundo que un reto; es poder mirarnos con más amor, detenernos en el tiempo conversando y contando anécdotas anteriores cuando no existía tanto el teléfono, cuando las previas se hacían en las casas, el amor se daba en las esquinas, y los amigos se encontraban no en el WhatsApp sino en un mate, y si era amargo un tanto mejor.
No normalicemos estas cosas que nos atraviesan como argentinos -que antes no pasaban pero últimamente no cesan de repetirse- en una sociedad que está un poco rota y enojada. Conectemos más pero desde la mirada , cuestionémonos desde una mesa llena de gurisada y no llena de pantallas, juguemos un ratito más con nuestros gurises, y hablemos más en persona con el o la compañera, los amigos y la familia. Regalá y regalate más tiempo de calidad con los tuyos que si ponemos de todos un poquito podemos volver a unirnos en un lazo mejor y más amoroso; ¿Acaso no es eso lo que queremos donarles a nuestros jóvenes?

